Estamos en Arabia Saudí, país de hombres atractivos y mujeres hermosas, al menos, en lo que se adivina tras los velos. Me temo que, tras un reciente sondeo entre más de 900 personas mayores de 19 años, desaparezcan los velos y, se implante el siniestro burka. Ojalá no sea así, pero es que, si hay un colectivo, en que los derechos humanos se saltan más que a la torera, es el de las mujeres. Violaciones físicas y sociales, en una constante represión hacia la mujer.

La ONG saudita, organización para el "Diálogo Nacional del Rey Abdul Aziz", en Riad, promotora de la citada encuesta, consiguió averiguar que, la mayoría de varones encuestados, culpan al maquillaje de las mujeres del alarmante incremento de violaciones.

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Mal pinta en este porcentaje del 86,5% que, una vez más, deja a los derechos de las mujeres en un vergonzoso lugar.

Tristemente, la mayoría conocemos los lugares del mundo, donde más se violan los derechos femeninos: Oriente Próximo, y Norte y Occidente de África. Según manifiesta al diario "The Washingtong Post" la investigadora Rothna Begum, de la organización Human Rights Watch: "Muchos de los casos más graves derivan de sistemas de tutelaje legales o de facto"

Pero la violación de los derechos de la mujer, va más allá de las fronteras africanas.

Hay argumentos que, no solo rallan la "idiotez", tratando de justificar la discriminación femenina, sino que, además, ponen en peligro su vida. A las mujeres que conducen ciclomotores, en algunas regiones de la India, se les "permite" no llevar casco protector, para preservar su maquillaje y su peinado.

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Deduzco que la integridad física femenina, les trae sin cuidado.

Los testimonios de una mujer ante la ley yemení, tan sólo se consideran en una mínima parte si no los apoya en los de un hombre. Tampoco les está permitido ejercer como testigos en situaciones de sodomía, adulterio, hurto y calumnia. Todo esto, en caso de que obtengan el beneplácito de sus maridos que les conceda poner un pie en la calle. Y claro, como siempre, quien hace la ley hace la trampa. Tan solo se les permite salir a la carrera, sin consentimiento masculino, cuando el interesado en ello, sea el propio marido.

Así es que, cuidado en Marruecos y Arabia Saudí, donde los abusos sexuales a las mujeres están a la orden del día. Es, más que probable, que dejen de ser víctimas ante la ley y tengan que sentarse en el banquillo de los acusados siendo obligadas a unirse en matrimonio con su propio violador. Sentencia que puede llevar al suicidio, como fue el caso de la joven, Amina Filali, en Marruecos.

Y bien, queda visto para sentencia de la opinión pública y la obligada lucha social contra todos aquellos que atentan contra las mujeres que, quieran o no, biológicamente, son las perpetuadoras de la especie.