La #Educación es un requisito fundamental en nuestro día a día. Necesitamos conocer unos mínimos para evitar caer en la más absoluta abstracción tanto nuestra como una marginación por parte de la sociedad actual en la que vivimos, pautas que se pueden extender a todas las personas y marcan unos mínimos requeridos, como los que se pudieron ver en la XXIV Cumbre Iberoamericana, donde recientemente se marcó un plan de acción para llegar a conseguir dicho objetivo común.

Sin embargo, no siempre resulta tan fácil, debido a que las circunstancias en las que se encuentran determinadas poblaciones provocan que llevar la educación de una manera global, resulte a veces más que complicado.

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Como ejemplo más que evidente de lo anteriormente redactado, no solo hace falta ir a mirar más allá de nuestros alrededores, y es que en las zonas rurales un "poco" más apartada de nuestras capitales y ciudades más importantes, la educación a veces se aventura dichosa, denunciando hace poco la ONG entre culturas que 58 millones no tienen acceso a la misma.

Así, el colegio Valle de Pomar, protagonista de nuestra historia, es el más puro ejemplo de que en la sociedad occidental en busca del bienestar no siempre es tan fácil llevar la educación a todos. Dicho colegio tiene ahora mismo 7 niños, comprendidos entre edades de 4 a 11 años, con una única profesora para todos ellos. La plantilla la complementan otros 3 profesores, 2 especialistas dedicados de el "Lenguaje", el "Apoyo Extra-escolar" y el Inglés, mientras que Almudena González se encarga de enseñar desde Educación Física hasta Matemáticas.

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No todo son desventajas, ya que a pesar de la gran variedad de edades que tienen, según comenta la profesora, aprenden a comprender a su prójimo y a empatizar con ellos mismos, con lo que adquieren habilidades no tangibles, carentes en la sociedad habitual, ya que las actividades que se tienen que proponer son tanto muy individualizadas como globales que no frenen el crecimiento intelectual de ningún niño, independientemente de su edad. Respecto a las infraestructuras de que disponen, carecen de agua caliente, pero poseen ordenadores y todo tipo de nuevas tecnologías para apoyar a los niños y, por sorprendente que parezca, internet a la más alta velocidad posible.