En la madrugada del 13 de diciembre nos dejaba el polifacético escritor y periodista Joan Barril. Tenía 62 años y arrastraba una fuerte neumonía que le mantenía ingresado en el Hospital Clínic de Barcelona desde el pasado mes de octubre.

Nació en Barcelona el 20 de enero de 1952, estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona y desde el primer momento compaginó su faceta de periodista con la de escritor.

Consiguió ser galardonado por su obra literaria en varias ocasiones. Entre sus obras, quince en total, podríamos destacar las novelas premiadas en 1998 como son Un submarí a les estovalles (Premio Pere Quart de humor y Játiva), Parada obligàtoria (Premio Ramón Llull) y Tots els ports es diuen Helena (Premo Ramón Muntanet de Literatura Juvenil).

Anuncios
Anuncios

Este último también obtuvo en el año 2000 el premio Crítica Serra d´Or de literatura infantil y juvenil. En el año 2002 fue premiado por su obra Certes mentides con el Premio 23 de Abril y en el 2010 por Les terres promeses ganó el premio Sant Joan Unnim de Caixa Sabadell.

En su extenso recorrido como periodista tuvo la oportunidad de trabajar en diferentes medios de comunicación. Fue colaborador en la redacción de El País y La Vanguardia, entre otros. En El Periódico de Catalunya escribía un artículo diario excepto los fines de semana y un cuento semanal. Ejerció como jefe de opinión del Diari de Barcelona y director del semanario El Món.

También lo pudimos ver en televisión presentando y dirigiendo en Barcelona Televisió el programa Qwerty y en el Canal 33 el programa L´illa del Tresor, de contenido cultural.

Anuncios

En su labor radiofónica fue colaborador de la Cadena Ser, presentó el programa La R-Pública en COM-#Radio y recientemente y hasta que su enfermedad se lo impidió, dirigía el programa El Café de La República en Catalunya Radio.

En las elecciones generales del 2011 sorprendió a todos siendo el asesor de Durán i Lleida, ya que parecía que sus preferencias políticas iban por otro lado.

Hijo de un oficial de notaría y una vendedora ambulante, supo aprovechar las cualidades de los dos para ser un periodista destacado y emblemático, que se ganaba a todos los que lo conocían por su nobleza y empatía hacia los demás. Según los que fueron sus compañeros, su destreza en las letras hacía que una pequeña noticia se convirtiese en algo sensacional.