Los gobiernos de España y la Federación Rusa acaban de firmar un acuerdo que reanuda los trámites de adopciones de los niños rusos por las familias españolas, que había sido bloqueado en verano del año pasado debido a los cambios en la legislación rusa. Las modificaciones introducidas en el Código de la Familia ruso, prohiben las adopciones en los países donde el matrimonio gay está legalizado. Los procesos de adopción en España y Francia han sido paralizados, a pesar de haber cientos de familias en la lista de espera, y muchas de ellas teniendo ya a un niño asignado.

El concepto de la familia tradicional que se promueve en Rusia y la ilegalización del homosexualismo, no son compatibles con las políticas antidiscriminatorias respecto a los LGBT, que ganan fuerza en Europa y que los rusos consideran "pseudoliberales". La gran preocupación del gobierno ruso se basa en los posibles trastornos psicológicos que pueden sufrir los niños adoptados por las familias homosexuales. Y la prohibición de adoptar por las personas sin pareja se basa en el mismo concepto. Según los rusos, de esta manera los niños podrían quedarse en manos de personas con una orientación no tradicional y probablemente sufrir abusos de todo tipo.

Tras muchos meses de negociaciones complicadas entre Madrid y Moscú, -y en gran medida, gracias a la renuncia voluntaria del colectivo LGBT español de optar a las adopciones en Rusia-, al final se llegó al acuerdo. El mismo desbloquea los trámites para las familias hetero, pero deja sin posibilidades aotro tipo de matrimonio y a los solteros. Aparte de esta restricción, se establece la obligación del seguimiento postadoptivo: los padres tendrán que presentar informes periódicos sobre la situación de sus hijos adoptados y su estado de salud. Por su parte, los menores deberán ser inscritos en el Consulado ruso que les corresponde por el domicilio, guardando la nacionalidad rusa.

Actualmente en Rusia hay más de 650.000 niños abandonados y un 80% de ellos tiene a los padres vivos. Se practican más abortos que nacimientos y la mitad de los menores vive con sus padrastros. La situación económica actual de Rusia hace temer que esos números vayan a empeorar. Pero para los legisladores del Parlamento ruso, responsables de los asuntos de familia, maternidad y de los menores, es mejor y más correcto mandar a los huérfanos al orfanato, antes que dejarlos en las familias adonde "hay mamá y mamá", como ha dicho una de las diputadas.