Según los últimos datos con los que trabaja la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral (OAVL) el 81% de las mujeres encuestadas asegura haber sufrido acoso psicológico en su puesto de #Trabajo (ahora también conocido como mobbing), mientas que el 9% llegaron a ser víctimas de acoso sexual.

Según la investigación, mientras la situación se prolonga, tienden a aflorar sentimientos de culpabilidad dada la vergüenza y el temor a la falta de credibilidad, lo cual conlleva a que estos abusos no sean denunciados a las autoridades competentes o a los superiores. Los síntomas que manifiestan quienes sufren estas prácticas pueden ser insomnio, migrañas o cansancio, entre otros.

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Estos casos de acoso tienden a aparecer más en las labores de índole doméstica, donde se estima que más de un 95% son mujeres (de hecho se calcula que una de cada cinco mujeres trabajadoras posee un puesto de estas características).

Cabe destacar que cuando se opta por este tipo de labores el sujeto tiende a presentar una condición económica muy precaria y la falta de garantías jurídicas (tales como la ausencia de un contrato de trabajo) generan una situación de indefensión absoluta a quienes lo ejercen.

Una de las principales armas de las que se valen este tipo de acosadores son las falsas promesas de mejoras salariales o ascensos que no llegan. A veces estas conductas no son reconocidas por los compañeros de oficina, en tanto que no solo representan amenazas o tocamientos, el acoso sexual también es atribuido a las insinuaciones o chistes de índole sexual, e incluso abrazos o roces que queden fuera de lugar.

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Otro colectivo que también denuncia haber sufrido mobbing dada su condición sexual son los transexuales. El 54% denunció discriminación y el 62% haber sido víctima de diferentes acosos, por su parte, el 8% asegura haber experimentado ataques físicos o sexuales, según datos recogidos en una encuesta a europeos transexuales, realizada en 2012 por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE.