En una de las entregas de la aclamada saga literaria y cinematográfica «Los juegos del hambre», su protagonista, Katniss Everdeen, en uno de los pocos pero intensos duelos verbales con Coriolanus Snow, el omnipotente Presidente de todos los distritos del Panem y antagonista principal de la saga, brillantemente interpretado por el actor Donald Shutherland, la joven heroína, frente a un alegato impregnado de soberbia y vanidad del amo y señor del lugar, en el que, este le "advierte" de las terribles consecuencias de lo que su acto de desafío al sistema podrían originarse, pero cuyo único fin, no es otro que amedrentarla, le responde: "Pues ese sistema es muy frágil si puede derrumbarlo un puñado de bayas".

Naturalmente, el caso que nos ocupa, nada tiene que ver con unas bayas venenosas ni tampoco con la ficción.

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El personaje del que voy a hablarles es muy real, de carne y hueso, y no cabe duda, que a estas alturas de la película, para muchos poderosos de este país, se ha convertido en el peor de los venenos. Ya han pasado dos meses desde que saltó a la palestra mediática, y no precisamente por sus bondades, pero día a día, sigue dejándonos uno o varios jugosos titulares. Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido ya mundialmente como El pequeño Nicolás, un joven de solo 20 años, ha puesto patas arriba, nada más y nada menos, que a todo el sistema político, financiero e institucional de un país, el nuestro. De ahí, la alusión a esa frase, quizá, para algunos de los muchos seguidores de esa saga, desapercibida, pero no me negarán, que muy ilustrativa, y que pone de manifiesto, la evidente fragilidad de ese sistema que, supuestamente, es el pilar de nuestra sociedad.

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Tal vez, y digo, tal vez, este niño bien con cara de no haber roto nunca un plato, pueda ser un fantasmón. Un cara dura oportunista, con ansias de protagonismo, y, casi seguro, bastante inconsciente. Pero, llama la atención varias cosas. Una de ellas, la celeridad de la abogacía del Estado en buscarle las cosquillas, abriendo diligencias contra él para sentarlo frente a un juez. Premura de la que han adolecido en muchos de los casos de corrupción que actualmente salpican a este país. Y otra, las evidencias que, día tras día, copan los titulares de la prensa escrita y los noticiarios de radio y televisión, y que revelan que algo de verdad hay en este culebrón, que por entregas, al igual que aquellas fotonovelas de años atrás, nos va relatando, este hijo díscolo que se ha transformado en cuervo. #Gobierno