El número de divorcios ha crecido de una manera exponencial desde que comenzó la crisis. Cada vez son más el número de familias que se separan, ya que si de por si son complicadas las relaciones humanas si a eso le sumamos el hecho de problemas en el aspecto económico, se produce una mezcla que solo necesita una pequeña chispa para saltar. De esta manera hasta hace no tanto tiempo, apostar a que la madre conseguiría la custodia de los hijos era una apuesta segura, ya que en más de un 80% de los casos se cumplía la regla.

Sin embargo las tornas han cambiado y ahora los menores pueden participar en el proceso, siendo pioneros en dicho modelo judicial un tribunal de Ourense, que por primera vez tuvo en cuenta las declaraciones de los 2 niños de la pareja a la hora de decidir su veredicto.

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De manera que siempre se ha valorado la situación de los niños por encima de todo, aunque hasta hace más bien poco no se tomaba en cuenta su testimonio como algo fundamental.

Las cosas han cambiado no solo en este aspecto, sino que ahora los jueces se han prestado y han abierto su mente más hacia una custodia compartida, aunque esta tenga variado su porcentaje. Así el niño tocaría ambos aspectos de las relaciones paterno-filiales, no teniendo únicamente una vivencia continua con la madre, alejándose al padre de un proceso de aprendizaje continuo, ya que ahora se ha demostrado que esto presenta consecuencias en la propia mentalidad de los niños, sobretodo cuando la edad es inferior a 12 años, donde se está todavía desarrollando la mayoría de las capacidades y es muy importante un equilibrio por parte de todas las partes que toman parte de su aprendizaje, crecimiento y educación.

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Así el juez de cara a revertir la situación de partida, estudia los horarios laborales y las disponibilidades por parte de los progenitores procediendo a amoldar un calendario en el cual se intenta repartir el crecimiento y educación por parte de los mismos, sin trastocar (en la medida de lo posible) de una manera drástica la rutina diaria de los progenitores debido a causas como pueden ser desplazamientos importantes, horarios desacordes con su trabajo, o situaciones de solape de el calendario de ambos progenitores.