Este sábado 6 de diciembre, se dieron cita cerca de un centenar de personas en el Burger King de la calle Princesa (localizado en la conocida "plaza de los cubos" de Madrid) con la intención de llevar a cabo una protesta pacífica contra de los hechos homofóbicos que se produjeron hace unas semanas en ese mismo establecimiento. En ella, parejas del mismo sexo se besaron a la vez dentro del local, a lo que los trabajadores del mismo respondieron con aplausos

Hace unas semanas, un hombre del colectivo homosexual denunciaba, a través de las redes sociales, haber sido expulsado, junto a su pareja, del establecimiento anteriormente mencionado, por el guarda de seguridad.

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Este hecho se produjo a petición de una familia que se encontraba en el establecimiento, a la que debió parecer terrible ver a dos hombres besándose. Aunque muchos otros clientes les apoyaron, y pidieron que se quedasen, finalmente salieron del local por culpa de un acto más de homofobia absurda, con la humillación y el malestar que esto implica para los afectados.

Arcópoli, asociación LGTB de la Universidad Complutense de Madrid, se enteró de lo ocurrido, y además de ofrecer asistencia legal y psicológica a los afectados, denunció el hecho de manera pública, y acudió al establecimiento a pedir explicaciones. Los responsables del local aseguran no compartir la decisión que tomó, de manera personal, el guardia de seguridad, y apoyan a los dos afectados, ya que, según dicen, su política de empresa concede mucha importancia a la diversidad.

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En cualquier caso, reconocen este hecho como "un evento aislado".

De manera torpe, la semana pasada la ya polémica periodista Mariló Montero,explicaba que "los que más sufren acoso homófobo en España es la comunidad de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales". Si lo traducimos, la información es del todo acertada. Las cifras de violencia hacia el colectivo LGTB han aumentado en los últimos tiempos de manera alarmante. Y solo el 10% de las personas que sufren estas agresiones (de cualquier índole) se atreve a denunciar, sobre todo por falta de medios y amparo legal. Este problema debe hacernos plantear cuán de importante es que se ponga en marcha un plan de legislación que permita que todos los colectivos encuentren la oportunidad de defender sus derechos.