Nos encontramos en una era donde reina lo audiovisual. Series [VIDEO], películas, videojuegos… Todos productos que cada año aumentan en número al igual que el público que los demanda. Sin embargo, ¿es posible tratar cualquier tema o es mejor estancarse en unos pocos para asegurarse una audiencia? Es en este caso donde aparece #Distopía.

Distopía, una serie diferente

La plataforma Filmin es conocida por #Series como Black Mirror, con la que ha obtenido considerables éxitos. Sin embargo, el caso de Distopía trae consigo un debate que, durante años y años, se ha tratado sin tener una respuesta clara. La trama de la serie puede parecer simple, pero el caso es que trata temas actuales y que, para la gran mayoría de los amantes de series, conllevaría el retomar dicho debate.

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El episodio piloto de Distopía se fundamenta en lo siguiente [SPOILERS]: un ministro de economía es secuestrado tras una grave crisis, rescates y recortes. Tras ello, son los ciudadanos los que a través de las redes sociales deben decidir entre si el político vive o muere.

Un espejo de la sociedad

El objetivo de su creadora, Virginia Llera, es impulsar su visionado para que sean los ciudadanos y no las grandes empresas las que realmente valoren los contenidos que se muestran en televisión. Además, se trataría de una crítica a los pequeños cambios sufridos por las altas esferas en el último siglo.

A lo largo de Distopía, los espectadores observamos a una sociedad estancada y deshumanizada. Es por ello que en cada comienzo de un nuevo episodio partimos de un personaje que decide separarse de la masa y tomar las riendas de su propio camino.

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Con Distopía, el público se para a pensar en su día a día y en qué tipo de sociedad vive. Casos de corrupción diarias, injusticias, violencia… Llera nos fuerza a posicionarnos a la izquierda, la derecha, arriba o abajo. Nunca siendo simples objetos pasivos.

¿Demasiado real para el público?

Tras un primer acercamiento a Movistar y Canal Plus, intentaron que canales generalistas y de TDT aceptasen el proyecto, aún siendo muy pequeño el número de agentes productores de series.

Según los productores, uno de los principales problemas es que a las cadenas solo les interesan los personajes que van evolucionando con el tiempo. Sin embargo, el estreno de Black Mirror les hizo seguir con el proyecto de Distopía, tanto por ser arriesgado como por ser un tipo de serie novedoso en España.

El hecho de que en el primer episodio se traten temas políticos provoca rechazos en muchas cadenas, a pesar de que el objetivo de la serie no es más que plantear diferentes temas peliagudos.

“Los responsables tampoco te dicen claramente que no te han cogido por la temática, dan ciertas excusas como que no es el producto que están buscando y que no encaja dentro de los parámetros de la cadena” – expone Llera.

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Finalmente, tras cuatro años buscando quien se atreva a estrenar el primer episodio, será Filmin la encargada. “Tras cuatro años, las situaciones que se dan en el primer capítulo no se diferencian mucho de la actualidad”.