El 25 de junio tendrá lugar la gran final de Doble tentación. Tras meses de encierro, las parejas finalistas se disputarán el premio, pero ¿a quién le importa? Para los participantes del #Reality hacerse con la victoria o no, es un simple accesorio a la fama y relevancia que pueden adquirir durante el concurso.

Viven de su imagen, por lo que conseguir popularidad positiva se traduce en contratos, bolos y dinero. Nadie dijo que ser un chico reality fuera fácil. Doble Tentación se ha convertido en el programa más duro de todos los de la nueva generación de Mega.

Lisandra Silva ha sido la que mejor ha sabido aprovechar su paso por el show chileno.

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La cubana se ha ganado el favor del público y desde las primeras semanas ha sido la favorita de la audiencia.

No sólo eso, además, gracias a su pericia en las competencias, ha conseguido llegar a la final junto a su pareja Leandro, según se ha podido saber gracias a las habituales filtraciones.

Sus primeros pasos en televisión.

Doble Tentación no ha sido el primer reality de la modelo. Participó en el concurso “Nuestra Belleza Latina 2015”. Lisandra destacó no sólo por su atractivo físico sino también por su carácter y protagonizó algunas de las peleas más sonadas de la edición.

En Chile no lo lo tenía fácil en un principio por el noviazgo que mantuvo con el italiano Marco Ferri y por sus sonadas discusiones vía redes sociales. A la guerra se unió Aylén Milla, la también exnovia del italiano.

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Los insultos y faltas de respeto entre la argentina y la cubana eran habituales a través de televisión.

El dulce y amargo sabor del amor.

En cuanto Lisandra Silva pisó la casa de Doble Tentación, se fijó en Ignacio Lastra. Demostró ser una mujer pasional en la conquista y eligió en cada ocasión ser su tentación. Poco le importó que Ignacio tuviera una relación con Silvina Varas y se lanzó a sus labios entre las sábanas después de una fiesta. El ya famoso “Lisandrazo”.

Comenzó un corto, pero intenso romance. Mientras los sentimientos crecían dentro de Lisandra, el chileno, por el contrario, se enfriaba y se alejaba cada vez más. La llegada de Julia Fernández terminó por quebrar la incipiente relación. La cubana pasó sus peores horas sobreponiéndose a la ruptura.

Todo cambió cuando Leandro Penna entró en el concurso a lomos de su caballo. ¡Por fin se conocían físicamente! Después de más de un año de conversaciones telefónicas y videollamadas, pudieron abrazarse por primera vez. Amor al instante.

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Los besos no tardaron en llegar. Se consolidaron como una de las parejas más fuertes del programa. De hecho, a tiempo real, se encuentran entrenando duro para encarar la gran final del concurso.

Sus mayores apoyos.

Lisandra encontró en “Las Guerreras de la luz” a sus grandes aliadas. Del mismo modo, ella y Mario Ortega dieron muchos de los momentos más tiernos y divertidos, aunque algunos de los compañeros pusieron en duda la honestidad de su afecto.

Es de justicia destacar por encima de todos a Dominique Lattimore. Las participantes entablaron la amistad más fuerte y verdadera del concurso. Se regalaron confidencias, contención, buenos deseos y de la misma manera, como sólo las buenas amigas saben hacer, Dominique supo decir con respeto y a la cara aquellas cosas que no entendía de ciertas actitudes de la cubana.

¿Y ahora qué?

La cadena Mega suele ser generosa con aquellos concursantes que despuntan por sus cualidades. De esta manera, es fácil, para algunos de ellos, pasar de ser chicos reality a colaborar en los programas de la cadena.

Eugenia Lemos, Adriana Barrientos, Joaquín Méndez o Gala Caldirola son vivos ejemplos de esta evolución. Todos ellos se encuentran dentro de la plantilla de diferentes shows de Mega. Quizá Lisandra Silva, gracias a su buen hacer y al cariño que ha despertado en el público chileno, tenga un hueco en alguno de ellos. Yo, personalmente, me muero de ganas. ¿Y tú? #doble tentacion