Poco o casi nada de lo que sucede detrás de las cámaras de los programas de televisión llega a conocerse nunca, salvo cuando se trata de una auténtica pelea de gallos en los pasillos que acaba filtrándose rápidamente.

Quiénes son los guionistas, cuáles son sus nombres, sus relaciones con los colaboradores, cómo se trabaja en una redacción o cómo se buscan nuevos rostros para formar parte de los ingentes equipos que hacen posible programas como #Sálvame son cosas que quedan guardadas para la 'trastienda'.

En este sentido, un sambenito ha venido sobrevolando desde hace tiempo a los dos programas hermanos de sangre como son 'Sálvame' y el renovado 'Sábado Deluxe' por ser uno de los que, parece ser, podría practicar más enchufismo de la cadena, o al menos, como mínimo practicarlo.

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Eso es al menos lo que se deslizaba en una de sus noticias nuestros compañeros de' Chic' cuando hace un tiempo sacaban a la luz la relación de parentesco de varios de los colaboradores habituales de la cadena, como es el caso, por ejemplo, de la psicóloga del programa, Cristina Soria y del estilista de este espacio como es Manuel Zamorano.

Y es que, a pesar de lo que pudiera parecer, pocos saben que en el caso de Cristina esta es nada más y nada menos que la pareja sentimental de uno de los 'capos' de la productora que emite este y otros programas de éxito en Mediaset España como es Alberto Díaz Cabezón.Pero ojo que este no sería el único caso que habría traído cola al respecto, dado que Manuel sería también pareja de uno de los directores del programa como es el caso del cada vez más mediático Raúl Prieto, desatando todo tipo de especulaciones sobre el merecimiento de tal responsabilidad, que por otro lado, aquí, que nos limitamos a hacernos eco de otras publicaciones, no ponemos para nada en duda.

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Al contrario, dado que ambos parecen haber demostrado ámpliamente su valía en ambos puestos.

La pregunta que muchos se hacen es si esta relación con los 'jefazos' del tinglado de 'Sálvame' y 'Sábado Deluxe' les habría ayudado o no a conseguir su preciado puesto como personas de confianza del programa, y que evidentemente están remuneradas, y a priori de muy buena manera.

Sea como fuere, la sombra de la duda, tal y como insinuaban nuestros compañeros de Cotilleo, es ya difícil desprenderla del habitual 'modus operandi' a la hora de elegir personal para que participe activamente en el programa. Quizás nunca se sepa la verdad.