Ser tronista no es nada fácil, y si no que se lo digan a la última en sentarse en uno de los sillones rojos reservados para los protagonistas del dating show de Telecinco 'Mujeres y Hombres y Viceversa'.

De hecho, si tenemos en cuenta las opiniones que ha desatado entre sus pretendientes, colaboradores del programa, asesores del amor y en la audiencia sus primeros minutos en pantalla en su retorno a #MYHYV como flamante tronista femenina, la cosa se podría decir que no podía haber empezado de peor manera.

Y es que la actitud de Marta Granero desde que aceptara la corona del programa que presenta Emma García no podía ser más variante, infantil y rencorosa, tal y como demuestran dos ejemplos que nos hacen las veces de botón para saber de qué estamos hablando.

Anuncios
Anuncios

En el caso de Facu, después de que este dijera tras su aterrizaje en el plató que antes de a Granero quería conocer a Rym, el pataleo inicial después de ver cómo se convertía en un segundo plato para a los pocos minutos pedirle una cita reculando los malos gestos que le había dedicado cuando preguntaba por su compañera de trono, dejaron 'locos' a los asistentes a la grabación.

Pero la cosa, como saben los fieles seguidores del programa de citas de Mediaset España no acabaría ahí. Marta tiene incoherencia y caprichos de ida y vuelta que solo ella sabe gestionar. Así sucedió con de nuevo con Jairo, otro de sus pretendientes a los que esta, después de haberle dado la rosa que le colocaba en la silla de pretendientes, se la quitó para dársela a José Toledo, dejando estupefactos a los presentes.

Anuncios

Viendo las críticas que sus cambios repentinos de actitud estaba provocando, esta acabó de desatar la ira entre los asistentes al quitar ahora la rosa a Pedro para ¡devolvérsela a Jairo!. Todo en un tiempo récord.

Después de tanta 'tontería', el plató estallaba preguntándose si esta estaba sabiendo bien lo que hacía y cuál era su cometido o iba improvisando como si nada le importara el trono, y sí recibir a fin de mes lo suyo. "Caprichosa" o "niñata" son algunos de los adjetivos que sus 'colegas' de trabajo le han dedicado. No se puede aterrizar con peor pie. Si no se centra y se lo toma en serio, su trono durará muy, pero que muy poco.