Cuando creíamos que la casa se iba a quedar llena de muebles que iban a hacer saltar las cifras de audiencia -a la baja- tras la expulsión del gran aliciente de esta quinta edición de #Gran Hermano VIP, Toño Sanchís, la dirección del reality show decano de la televisión española se ha sacado un as bajo la manga que promete dar mucho, pero que mucho, juego: Aída Nizar.

Una proscrita por Mediaset después de que hace tres años, esta decidiese iniciar una serie de demandas judiciales contra todo aquel que ella considere la hubiera difamado en la televisión, llegando a tener a media plantilla de Telecinco con citaciones en los juzgados, lo que le valió el adiós de esta a la cadena hasta ayer.

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Todo comenzó pues en 2011, cuando tras su paso por Supervivientes de ese año, esta no dudó en preguntar a Rosa Benito qué relación mantenía con Ortega Cano después de que el diestro sufriera el accidente que lo mantuvo en el hospital mucho tiempo provocando reacciones adversas en televisión como la del presentador de #Sálvame. Este, que indicó que le daba asco, acabó calificándola de mala persona por no decir otro que empezaba por 'h' y acababa por 'p'. Demanda al canto.

Ya como reportera de Sálvame, esta protagonizó un famoso incidente en la embajada mexicana que abochornó a sus compañeros después de tener un encontronazo con José María Íñigo en la presentación de uno de sus trabajos en los que se le pidió que no se le preguntara nada no relacionado con el LP y a lo que Aída, en busca de la polémica, se saltó a la torera.

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Tras este episodio era despedida de Mediaset, pero no desaparecía de las tertulias de Sálvame, donde los colaboradores habituales, #Belén Esteban, Kiko Matamoros, Mila Ximénez, Lydia Lozano, Raquel Bollo, Rosa Benito y compañía, rajaron de ella de lo lindo. La consecuencia, esa misma, demandas para todos ellos por difamación pública pidiendo un total de dos millones de euros.

Con esto y con todo, en busca de la audiencia, que lo es todo para una televisión, Mediaset y Telecinco la han perdonado. Esperan no arrepentirse.