Westworld se ha convertido en uno de los grandes éxitos de la HBO. La serie de Jonathan Nolan y Lisa Joy mantiene el trasfondo de la película original de Michael Crichton para plantear un historia mucho más oscura y profunda. A diferencia del film del 73, el peligro de unos androides carentes de emociones es sustituido por una perspectiva humanista de estos seres oprimidos ante el lado oscuro de sus maestros. Un cambio simple que transforma a los humanos en los auténticos monstruos de la historia pero cuya maestría impide que el desarrollo del guión se limite en este punto.

El espíritu en la máquina

La estructura de la temporada de Westworld gira en torno a la presentación de sus personajes dentro de sus entramadas tramas.

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Los primeros capítulos introducen a un plantel cuya complejidad se entrevé en su desarrollo. Sus sofisticadas líneas de diálogo y acciones no sólo exponen la tridimensionalidad de seres marcados por personalidades bien definidas, sino que sugieren más secretos capaces de expandir lo visto hasta ahora.

Esta aproximación sigue la línea de una temática que juega con las capas que existen entre lo aparente y la verdad que esconde. Ya sea máquina u hombre, historia o concepto, los autores respetan la máxima de que el parque expone el auténtico ser en un juego que se decanta en una segunda parte de la temporada definida por los giros argumentales. Un planteamiento con el que los creadores se acercan con brillantez a un temática tan explorada como el estudio de la conciencia y la definición del significado del ser humano ante la máquina.

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Plantel de grandes actores

La gran apuesta de la #HBO por Westworld se traduce en una producción envidiable. Desde el parque hasta el centro de control de Delos se muestran escenarios grandilocuentes con un diseño que define muy bien la separación y choque entre los dos mundos. Sin embargo, el aspecto más impresionante es un elenco tan sobresaliente. Un grupo de actores capaces de dar todo ese complejo trasfondo a sus roles sin hacerlo artificial, sino memorable. Anthony Hopkins disfruta del misterio del doctor Ford que se postula como uno de sus papeles más destacados. Ed Harris hereda la presencia de Yul Brienner para conferir a su pistolero de negro un camino que expone lo peor del ser humano sin caer en el juicio moralista, mientras que Eva Rachel Wood y Thandie Newton comparten un viaje en paralelo en el que exploran su rol en el mundo y frente a sus "maestros".

Estos son algunos de los ejemplos, entre los cuales no puede faltar el viaje del personaje de Jeffrey Wright. Un reparto que consigue sacar a la luz los constantes contrastes de la conciencia aportándoles sentido sin perder la complejidad que caracteriza a los seres pensantes.

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Conclusiones

Una serie excepcional en todos sus apartados: música, dirección, actuación, efectos especiales y de sonido. Nada queda fuera de lugar en una obra que ofrece múltiples caminos para averiguar lo que define a la conciencia. Una serie capaz de despertar múltiples preguntas, sugerir múltiples respuestas y dejar al espectador con ganas de regresar al fascinante mundo de Westworld. #Series