La serie de #Telecinco “Lo que escondían sus ojos”, basada en el libro de Nieves Herrero sobre el poco conocido caso amoroso de adulterio entre Ramón Serrano Suñer, cuñado del dictador Francisco #Franco, y Sonsoles, Marquesa de Llanzol, que culminó en que ella dio a luz una hija en 1942, pero que por el puritanismo de la época y la obsesión de la familia Franco de aparecer como decentes y ejemplares, no era conocida hasta ahora, ha sido polémica durante todo este mes.

Polémica por su retrato demasiado benévolo del personaje, sin mencionar casi nunca su simpatía por la Alemania nazi (apenas cuando el General Varela, en una escena del Consejo de Ministros de Franco, le recriminaba “Hasta su forma de hablar es nazi”), omitiendo cómo envió a miles de españoles a campos de exterminio.

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Sólo se le ve enfrentado a su cuñado, derivando cada vez más hacia la centro-derecha. Y empezaba cuando Franco le cesó como Ministro, y Serrano, altivo, le dijo: “Superarás esta guerra, pero te quedarás solo. Contigo en el poder, España quedará al margen del progreso, y tu régimen será una antigualla”.

Y en el último capítulo, donde la trama da un salto de casi dos décadas para entrar en la peripecia casi de culebrón, pero real, al descubrir horrorizada su hija biológica que no puede casarse con uno de los hijos de él por eso, por ser hermanos, él ya aparece menos fascinante, menos pro-franquista, apoyando a gente como Dionisio Ridruejo, que estuvo en la cárcel y se fue al exilio.

Hemos visto durante semanas en Internet, por ejemplo en la plataforma Change.org, una petición de firmas para que la serie fuera retirada de la parrilla de Telecinco antes de acabar su emisión.

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Y muchas quejas de supervivientes españoles de campos de concentración nazi por la dulcificación del personaje. En Twitter se ha recordado a una abogada, Sophie Thonon-Wesfreid, que presentó una querella contra Serrano Suñer para que fuera juzgado por aquellos hechos, aunque sin éxito.

Sobre la calidad de la serie, su factura visual es impecable, con una fotografía exquisita. Mucha gente ha dicho que parece que hayan copiado el estilo de otra serie de éxito, “El tiempo entre costuras”, ambientada en la misma época. No tantos elogios han tenido los actores, llevándoselos casi todos dos secundarios, Emilio Gutiérrez Caba como el marido de la marquesa y Javier Gutiérrez como Franco.

Los dos protagonistas, sólo aprobado, aunque Blanca Suárez ha demostrado mayor expresividad que Rubén Cortada, que no sabemos si porque su personaje era así de hierático, no ha podido abandonar en toda la serie una pose de chulo autosuficiente.

Lo más paradójico es que los espectadores le han cogido antipatía al Serrano Suñer televisivo a medida que ella le decía que estaba embarazada de él, y ya con el riesgo del incesto entre la hija y el hijo inminente, Ramón se iba alejando más y más de Sonsoles, hasta ver que en el último capítulo, sus encuentros clandestinos en hoteles ya no acababan en la cama.

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Es decir, no por que fuera un ministro franquista y pro-nazi, que seguramente negaría el Holocausto, sino por ser un seductor que decide echarse atrás cuando ve que su adulterio puede hundir primero su carrera política, y después la suya como abogado, dejándola a ella en la estacada. Vamos, como aquello de “Todos los hombres son iguales”. #Televisión