La evolución digital está posibilitando cambios en prácticamente todas las áreas de la existencia y por supuesto el mundo de la #Televisión está incluido. Lo cierto es que nunca había habido tanta variedad de #Series en el mercado y a la vez la calidad de las mismas hace que puedan compararse a la de las películas destinadas a ser disfrutadas en el #Cine.

Las nuevas compañías de pago bajo demanda están empezando a controlar el mercado de las series con notables producciones propias, tomando el testigo al trabajo previo que realizaron las cadenas de la televisión por cable en los años 90. Son los usuarios los que apuestan por una nueva forma de acercarse a ver la “televisión”, renegando de las imposiciones de temporalidad y espacio que implican las cadenas tradicionales y apostando por ver sus series favoritas en el momento que más les conviene y en diferentes dispositivos, desde el ordenador a las tablets o el móvil.

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Por otro lado, esto está abriendo campo para que se plantee la posibilidad de crear nuevos formatos.

Los anglosajones tienen una palabra específica para designar lo que aquí llamaríamos “atracones de series” es binge-watching incluida en el diccionario Collins, es decir, ver de tirón varios capítulos de una temporada, hecho posible porque las cadenas bajo demanda liberan de golpe todos los capítulos de una temporada. Aunque es una tendencia creciente y cada vez más normal hay quien lo critica por considerarlo como un trastorno obsesivo más, propiciado por la sociedad de consumo.

A la hora de realizar las series, las cadenas bajo demanda, en especial Netflix tenían claro que tenían que ofrecer un contenido exclusivo, propio y de calidad. Las historias, vienen a ser concebidas como películas de aproximadamente 13 horas, con lo que los personajes y los hechos están muy bien definidos y las tramas pueden desarrollarse mucho más que en una película, contando con la misma tecnología y posibilidad de usar efectos especiales.

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Para las nuevas plataformas de pago bajo demanda no son tan importantes los índices de audiencia, así pueden realizar apuestas por temáticas más arriesgadas, lo que redunda en una mayor libertad creativa. Todos estos aspectos posibilitan que la distancia entre el cine y las series cada vez sea más pequeña, encontramos a los mismos actores trabajando indistintamente en ambos formatos: Anthony Hopkins es el protagonista del western futurista que triunfa en estos momentos, Westworld. Pero también directores de cine tan famosos como Woody Allen se han dejado tentar, Crisis in Six Scenes es la apuesta en seis capítulos del neoyorquino para la plataforma Hulu.

No obstante, hay voces críticas que ya empiezan a ver los puntos negativos a esta tendencia, por ejemplo este tipo de visionado se convierte en un acto individual con lo que se pierde parte del fenómeno fan ya que es más difícil mantener conversaciones y debates. La saturación del mercado es también considerada. Además, los spoilers y la piratería están cada vez más a la orden del día.

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Sin embargo, las cifras hablan claro, en el 2015, el 45% de los espectadores de la temporada de Juego de Tronos la vieron a través del servicio de televisión a la carta Yomvi y la tendencia va al alta.