Homer es el personaje que más se ha grabado en la cultura popular en relación a Los Simpson, personificando esa graciosa tontería de un adulto de clase media en Estados Unidos, ha llegado a ser una herramienta tan única para el mercadeo que ha llegado a promocionar explícitamente productos y a ser acusado de promocionar otros de forma subliminal.

Desde energía nuclear, hasta Dunkin donuts, Homer ha estado más presente de lo que nos imaginamos, ya sea para bien o más bien para mal algunas veces en nuestras preferencias sobre varias cosas.

Y es que la idea de este personaje como instrumento de marketing surgió en los noventa con el apogeo de la serie en toda la nación americana, en especial cuando quedó claro que ya no sólo eran niños los que la veían, sino que más bien era el público adulto y adolescente el verdadero target de la serie.

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Gracias a ello Homer comenzó a aparecer con muchos más productos incluidas por supuesto las famosas rosquillas, que, si bien eran un postre más o menos popular antes de Los Simpson, su subida al podio la debieron directamente a la serie, y no sólo fue con ellas de hecho el asunto pasó a cosas más delicadas.

Homer y la energía nuclear

Si, el distintivo trabajo mediocre del jefe de la familia Simpson terminó haciendo que las solicitudes de entradas a plantas nucleares avanzara en todo Estados Unidos y por supuesto que la idea de la energía nuclear y de sus riesgos reales se distorsionara, bastante.

Si bien recuerdas, siempre al inicio de la serie es una pila de uranio enriquecido la que pasa de mano en mano a través de los protagonistas de la serie, lo que, si sucediera en la vida real, la radiación mataría a todos los que estuvieran a menos de veinte metros de semejante elemento en estado enriquecido.

Esto por supuesto originó críticas en el sentido de la desinformación que generaba o contribuía a crear en el colectivo en relación a las responsabilidades inminentes que esta energía demanda.

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A lo que los productores sólo respondieron con que la imagen de la pila de uranio era sólo algo sarcástico.

Por otra parte, que mejor ejemplo de marketing subliminal que la de Homer con la cerveza, y si no cualquier cerveza. ¿Duft te recuerda a una marca real? ¿No será Budwaiser? Pues sí, esta ha sido una de las publicidades más sonadas, de hecho, los colores son los mismos, y por supuesto la pronunciación en diminutivo es muy similar. #Los Simpsons