“¿En qué estabas pensando?”. Esto fue lo que le soltó Jordi Évole mientras mostraba una portada de la revista Jot Down. En la imagen aparecía él, Juan Luis #Cebrián, en gesto lúgubre y solemne, contemplando las vistas desde su despacho imperial (en el mejor sentido de la palabra) y sosteniendo la máscara de Darth Vader. Tal vez haya en ello algo de mal gusto –aunque a él le pareció “provocativo”– o puede que, después de todo, aún nos quede por descubrir la faceta más subversiva del presidente del grupo Prisa. En cualquier caso, la mofa de Cebrián no vio la luz. “El director (Antonio Caño) consideró que no era conveniente”, confesó. Poco o nada tuvo que ver Juan Luis en todo aquello, a él le molaba, ya lo había dejado claro al “perder dos horas de mi vida haciéndome aquella foto”.

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Al final, Évole se quedó con la duda. “Tendrá que preguntárselo a la directora de la revista”, se defendió el entrevistado. El presentador de #Salvados debió de apuntar su nombre, enésima persona a la que Cebrián remitía durante la noche, ya que muchas cosas tendría que contarle. ¿La razón de la censura? Pregunte por Antonio Caño. “Ya te he dicho que yo no soy el director de El País”, reiteró el del grupo Prisa, sin duda afortunado por tan frondosa red de amistades, aquellas a las que se encomendó en más de una ocasión para esquivar el puñal.

La última tentación de Jordi Évole

Cebrián forma parte del establishment –esencia de los medios de comunicación–, no le avergüenza reconocerlo, y mucho menos hacerle ver a su verdugo cuál es su verdadera condición. “Yo creo que tú también eres establishment”, le dijo con media sonrisa y hasta con cierta sorna.

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Jordi Évole, realmente sorprendido, le dijo que lo apuntaría en su currículum. No se esperaba un revés así.

Hubo tensión en el fragor de la batalla, pero el catalán no pudo hincarle el diente al periodista. Nadie resultó herido. Poco a poco, entre ataques y evasivas, la entrevista embocó en el final. Fue entonces cuando Évole recordó las palabras del sabio retumbando en su cabeza, había sembrado el germen, recapitulando todos aquellos nombres que, con mayor o menor gloria, había hecho desfilar por el paredón. #Évole