El inesperado infarto de la actriz Carrie Fisher la semana pasada, del cual no pudo reponerse y murió el martes (y luego la muerte de su madre, Debbie Reynolds, hace unas horas), motivó que fans de la actriz colgaran en las redes fotos de sus trabajos en el cine. Y como el papel que más marcó su carrera y que eclipsó el resto fue el de la Princesa Leia en “La guerra de las galaxias”, el 99 % de las fotos elegidas fueron ese.

#Santiago Segura, que admira la saga galáctica, se apuntó al homenaje con una foto de Leia con el bikini que llevó en “El retorno del Jedi”. Recordemos que el famoso bikini lo llevaba ella porque fue capturada y convertida en esclava de uno de los “malos”.

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Pero muchos tuiteros le criticaron amargamente, porque consideraban que no era el momento de homenajearla con ese tipo de imágenes, que otras eran más adecuadas.

Este cronista cree que ellos llevan razón. Casualmente, yo vi, coincidiendo con el infarto de la actriz, esa obra maestra que es “Hannah y sus hermanas” de Woody Allen, donde Fisher, recién salida de la galaxia, intentaba desmarcarse de su personaje con uno de aspirante a actriz que se enamora de un arquitecto, del cual también se había enamorado una de las hermanas. Además, tenía más suerte que la hermana en los castings para musicales de Broadway, lo que la deprimía más. El look de Fisher también rompía con Leia: mujer normal, nada despampanante. Una foto de esta película hubiera sido más adecuada, pero nada “glamourosa”.

Las críticas a Santiago Segura fueron de todo tipo, con insólitos descubrimientos: “¿Ahora os habéis dado cuenta de que las películas de Torrente son sexistas?”, decía uno con ironía.

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Otros le recordaron que cuando daba el pésame por artistas masculinos, jamás recurría a fotos sexy. Pero Segura, visceral como siempre, primero borró el polémico tuit y lo sustituyó por otro con un dibujo de Fisher al carboncillo, con su pose solemne de Princesa Leia, pero las críticas no paraban, lo que le empezó a poner furioso y estallar casi en exabruptos. Se disculpó con que “Puse la imagen que me marcó mi infancia”. Tampoco se acordaba de que #Carrie Fisher no se sentía a gusto con el bikini, pero no como si fuera Maria Schneider en “El último tango en París”, sino que no se podía ni mover con él puesto. Ella, además, recomendó a su sustituta en la franquicia Star Wars que no se ponga ningún bikini, o que sea una ropa que no la haga sentirse humillada. No hace falta que profundicemos mucho en la discusión de aquella noche, pues resultó ser tan intrascendente como el contenido mismo de los tuits del artista.

Durante estos días y con el inesperado añadido de la muerte de la propia madre de Fisher, Debbie Reynolds, ha habido una sobredosis de recordatorios de Princesa Leia por aquí, Princesa Leia por allá, eclipsando lo que Fisher hizo en el Cine (la aludida “Hannah y sus hermanas” o “Cuando Harry encontró a Sally”), en la Literatura, con varios libros de memorias o autobiográficos (uno de ellos, “Postales desde el filo”, se adaptó al cine) y supervisora de guiones.

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Este cronista cree que si Carrie Fisher hubiera sido francesa, hubiera sido como Isabelle Huppert, Marion Cotillard o Fanny Ardant, y se la recordaría por muchos papeles variados como a estas grandes actrices del país vecino. #Twitter