Con un presupuesto de 140 millones de euros, The Crown se presenta como una producción que no queda por detrás de ninguna obra destinada a la gran pantalla. Escenarios como el interior de la abadía de Westmister, Buckingham Palace o parajes más lejanos como territorios de África o Escocia consiguen adentrarse en el espíritu de aquellos años 50 que acogieron los inicios del reinado de la actual monarca.

Los dioses de Gran Bretaña

El detallismo de su puesta de escena y vestuario también se asemeja a la labor de su creador en la historia. Peter Morgan adapta la vida de la monarca aportando una dramatización que procura acercarse no sólo a los hechos de este biopic, sino al significado de la Corona.

Anuncios
Anuncios

Una institución dedicada a moldear un ideal de perfección alrededor de la familia real para el pueblo británico. Una imagen exterior con el que se intenta representar un Olimpo moderno en el que las fallas se ven ocultadas bajo la pompa y las tradiciones. Aún siendo una constante, esta concepción recibe especial relevancia en el episodio 5 (Humo y espejos). En él, la propia coronación es aprovechada para la exposición de su significado.

Las dos Isabeles

La relevancia de este sueño de divinidad es el origen del conflicto que define a su protagonista. Al igual que sus antecesores, la reina Isabel II lidia a lo largo de la serie entre su rol de reina y el de mujer. El enfrentamiento entre sus deberes y sus deseos personales retratan el sacrificio que se le exige a un gobernante al tener que dejar de lado a su familia para cumplir con su cometido.

Anuncios

Su propia relación con Felipe marca esta disputa en la sombra y lo ensalza gracias a la extraordinaria química que desprenden los dos actores.

La disyuntiva de la reina también marca otro aspecto al que el guionista consigue darle cabida en su trabajo: el conflicto generacional. El deseo de cambio de la juventud supone una amenaza que los más mayores, encabezados por Churchill, consideran los elementos definitorios del Reino. Un debate imperecedero que aporta a la serie una conexión con una amplia audiencia al representar con objetividad las motivaciones de las dos partes. 

Una corte de actores

La dirección y el desarrollo de sus guiones sustentan la serie sobre el trabajo de los actores. La realización y puesta en escena sirve para dar espacio a escenas en las que silencios, miradas y diálogos brillantes apoyan la labor de sus intérpretes. Un acto que se ve correspondido por el buen hacer de su elenco.

Claire Foy recrea una Isabel de apariencia calmada pero con una resolución digna de la monarca a la que representa.

Anuncios

Un personalidad que sirve en contrapunto con personalidades mucho más marcadas como la de su hermana en la ficción (Vanessa Kirby) y su pareja en la serie (Matt Smith).

Smith cede su carisma para configurar un Felipe que esconde bajo el sarcasmo la lucha interna a la que está avocado al encontrarse en la sombra de su esposa. Algo que está lejos de la realidad ya que su interpretación picaresca y cínica le convierte en el centro de interés al aparecer en pantalla.

Finalmente también debe hacerse mención a la labor de John Lithgow al mimetizarse recreando el carácter gestual de Winston Churchill sin caer en una grotesca caricatura. Un ejercicio de actuación que bien se marca entre los más alabados de su carrera.

Conclusiones

The Crown es una serie excelente definida por la emoción contenida. Un drama familiar con toques históricos que en principio atrae por la fama de los personajes en que está basado, pero que mantiene por la construcción de sus guiones su extraordinaria puesta en escena y las interpretaciones de su elenco. Lo único que puede decirse es: ¡Dios salve a la Reina! #thecrown #Series #Netflix