El primer gran momento de la última fase de #Gran Hermano 17 ha tenido lugar en las últimas horas. Este ha llegado de la mano de un encierro de todos los concursantes en El Confesionario de donde todos, absolutamente todos, han salido 'tocados' después de que dentro haya sucedido lo que no muchos esperaban.

Allí, los aspirantes a finalistas de GH17 han sido conscientes del nivel de crispación, mala educación, carencia de tacto y formas para con sus compañeros de convivencia y lo han hecho a través de una charla privada con 'El Súper', quien parece habría echado mano de archivos de vídeo para enseñar en qué están convirtiendo la experiencia todos los que todavía están encerrados en la casa de Guadalix de la Sierra.

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Después de más de una hora viendo, escuchando e intercambiado pareceres, los Meri, Adara, Alain, Miguel y compañía han salido visiblemente afectados, con lágrimas en los ojos y buscando el primer momento con sus compañeros de edición para disculparse después como ha sucedido con Bea y Meritxell, con la primera arrepentida por "sus formas" y entonando por este asunto el 'mea culpa'.

Más tarde, Meri ha reconocido que ella tampoco ha estado a la altura y Adara se ha sumado al club de las arrepentidas después de aceptar el tono y las palabras de una Meri muy afectada por ser víctima de ella misma y de una forma de ser que no le gusta nada y que promete va a trabajar en cambiar lo antes posible.

Como era de esperar, Alain también ha tenido una conversación con esta en la que el francés le ha pedido que "controle sus formas", ya que estas, como ha podido darse cuenta, no son las mejores para tratar de conseguir la mejor de las relaciones con nadie, incluido él, quien le aprecia y le desea lo mejor.

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Meritxell ha prometido cambiar y el resto de la casa también ha tomado nota de que las formas son clave en una convivencia entre desconocidos. El final del concurso está cerca y es el momento de limpiar conciencias... y de disfrutar al máximo de lo poco que les queda dentro.