Vaya lío se está armando en las últimas horas en torno al programa #Gran Hermano 17. Desde que Clara saliera expulsada con, presuntamente, tres llamadas de diferencia que quedó patente a través de las matemáticas no era posible a través de una regla de tres, el follón está servido en el programa de Telecinco.

Y es que en esta edición estamos, posiblemente, ante algunas de las más controvertidas de todos los tiempos en relación a las distintas y múltiples acusaciones de manipulación por parte del programa, prácticamente desde que esté echara a andar con la primera gala.

Expulsiones de concursantes que según todas las encuestas no eran de los favoritos para salir, adelantamientos a última hora entre los nominados, y varios recortes a la eliminación por parte de la misma concursante, hablamos claramente de Adara, han puesto el grito en el cielo sobre la claridad en el sistema de expulsión del Reality show decano de la televisión española.

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Algo que no sólo ha convertido al programa en varias ocasiones en Trending topic a través del hashtag #TongoGH17, sino que también ha alertado a algunos expulsados y familiares de los eliminados como muy recientemente ha sucedido con el hermano de Pol, el luchador genéticamente perfecto.

Éste aprovechaba su presencia en la redes sociales para redactar un tweet en el que directamente acusaba al programa de manipular los resultados de las votaciones de la audiencia. Lejos de quedar ahí, Lluís, indicó que el programa de Telecinco se estaba riendo abiertamente de la audiencia y que esta parecía ni se enteraba.

Un tweet que éste no tardaba en borrar para acabar posteriormente borrando su cuenta en la red social de los 140 caracteres, pero que como ya se sabe, no sirvió para evitar las capturas de pantalla y los recuerdos en la memoria que se guardan en todos los ordenadores ante cualquier tipo de publicación en la red.

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Veremos pues, cómo reacciona el programa ante la enésima acusación de tango, en este caso de uno de los familiares que estaba regularmente acudiendo a las galas para defender a su allegado. La audiencia anda con la mosca detrás de la oreja y sólo faltan más acusaciones desde dentro como está.