Las fiestas en #Gran Hermano son los momentos más divertidos en muchas ocasiones ya que los concursantes se liberan y protagonizan momentos de todo tipo. La pasada noche, dos de los concursantes de esta edición, que no está dejando sentimientos de indiferencia entre la audiencia de la #Televisión, se besaron. ¿Os preguntáis quiénes son?

No son Adara y Pol, tampoco la recién estrenada pareja de la naranjita Bea y Rodrigo. ¡Son nada más y nada menos que Alain y Meritxell! En uno de los juegos que la organización de Gran Hermano les propuso en la noche de Todos los Santos la catalana y el francés, animados por sus compañeros, se fundieron en un beso apasionado. Las redes sociales ardieron al ver ese momento.

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Era bien sabido ya que Meri sentía por Alain, “le hacía gracia” tal y como ella misma dice. Parecía que ese momento no llegaría pero en la noche de los muertos todo tenía cabida. Muchos lo han considerado el beso más sincero de la edición y del que más ganas se tenía.

En la misma fiesta, Meri se atrevió con todo demostrando su carácter y también se besó con Bárbara ante el asombro de Alain, que no cerraba la boca y el resto de compañeros. La catalana de 20 años le dio un beso con lengua a la concursante youtuber. Comentando los besos que se habían dado esa noche, Meri le dijo a Clara que le gustaría probar cómo besaba ella ya que sentía curiosidad. Alain, en la misma habitación, afirmaba querer lo mismo. Esta afirmación ha hecho que Meri se preocupara al ver que el francés le pedía un beso a su amiga Clara.

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Meritxell, no cabe duda, está siendo una de las concursantes que más están dando que hablar en esta edición y días atrás protagonizó uno de los momentos más “hot” de Gran Hermano. Meri, a pesar de la vergüenza que le daba, consiguió dedicarle un striptease a su francés preferido y dejarle completamente sin palabras.

Por otro lado, sus compañeros del club decidieron que ella fuese la peor en la prueba y su castigo fue una asquerosa lluvia de gusanos. La catalana no podía parar de gritar, saltar e intentar quitárselos todos. A su llegada al confesionario, donde ya se encontraba Bárbara llena de sangre, ambas protagonizaron un momento muy divertido al correr en círculos alrededor del sillón porque habían visto uno de los gusanos. No se puede calificar a Meri de mueble, de eso no cabe duda.