No en vano, en Quito festejaron 35 años de trayectoria frente a sus fanáticos, en una noche irrepetible.

La salida al escenario estaba prevista para las 21:30, pero después de un retraso de 15 minutos, las pantallas se encendieron y el piso del Bicentenario retumbó, literalmente, cuando en escena aparecieron James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Robert Trujillo, todos vestidos de negro con una elegancia única. Era su segunda vez en Ecuador tras su paso por estas tierras en el 2014.

Miles de vatios de sonido hicieron temblar todo, desde el piso hasta el más profundo sentimiento metalero de los cerca de 25.000 presentes frente al escenario del parque Bicentenario, en la capital ecuatoriana.

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Fue entonces cuando la noche inició con Creeping Death y de ahí en adelante todo fue furor, potencia de acordes y un escenario lleno de luces multicolores que se fundió con las tres pantallas gigantes para un show alucinante.

Los fanáticos disfrutaron de temas como For Whom the Bell Tolls, Harvest of Sorrow, Wherever I may roam, Hardwired, The Memory Remains, One, Battery, Master of puppets, Seek and destroy, Whiskey in the jar, entre otros que se mezclaron con solos de guitarra y bajo para el deleite de la familia Metallica.

Hubo varios momentos de efusividad, entre ellos cuando James habló al público (en varias ocasiones) para agradecer a Quito por estar ahí a lo largo de la carrera de la banda. Aprovechó uno de esos instantes para promocionar el más reciente álbum de la banda: “Hardwired… to Self-Destruct”.

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Hubo tiempo para desplegar una bandera gigante de Ecuador en la parte frontal de los asistentes, un paneo de los seguidores en las primeras filas y sus rostros de emoción al grito de “Metallica” y también instantes para algo de pogo en un lateral de la explanada.

Pero claro, no podía faltar el plano detalle de una vitela especial con las palabras “Quito y Ecuador” y en otro lado los colores de la bandera ecuatoriana. Manos al cielo, gritos y aplausos.

Todos estos ingredientes, sumados al impresionante juego de luces led, que al estilo “mapping” dibujaron diferentes formas geométricas en el ambiente, la entrega de la banda al público, el sonido impecable y el disfrute de los fanáticos, terminaron con la caída de pelotas gigantes y en el cielo el destello de fuegos artificiales para poner sello final a una noche espectacular.

El aplauso especial se lo lleva Basca, banda ecuatoriana que abrió la noche. Eran las 20:00 cuando el sonido de los cuencanos inundó el ambiente. En poco más de media hora, temas como ‘Almas en la oscuridad’, ‘Heavy rock’ y ‘Sucesor’, deleitaron a los asistentes. #En Directo