Cuando alguien evoca #Sevilla en su mente, lo más probable es que su primer pensamiento vaya dirigido a las grandes perlas turísticas de la capital andaluza: La Plaza de España, la Giralda, El real Alcázar, La Torre del Oro..., y también a otro tipo de atracciones como el flamenco o la vida en la calle. Todo ese conjunto mágico va perfilando una ciudad que se sabe y siente histórica y, que permite reconocer al que la observa una de las más llamativas y visitadas joyas del patrimonio español.

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Sin embargo, al igual que ocurre con muchas ciudades capitales, el #Silencio es muy difícil de encontrar en ella.

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En este artículo podréis descubrir algunos de los sitios más calmos de Sevilla y sus alrededores.

La Cartuja: lugar de arte y reflexión

El primer lugar que parece suspendido en una especie de trance monacal es, sin duda, El monasterio de La Cartuja, o lo que es lo mismo, El museo de Arte Contemporáneo de Sevilla.

Con su vasta extensión de hierba y un pequeño lago en su entrada, también transformado en obra de arte, este edificio, antiguo lugar de uso musulmán y monasterio cartujo a partir del año 1400, da la bienvenida a cualquier curioso que quiera adentrarse en un espacio de reflexión y admiración a partes iguales. Sin duda, un espacio para perderse y redescubrir el silencio.

Alberto Rodríguez lo tenía claro: "Isla mínima se rodará aquí"

Pero si tenemos que mencionar algún lugar silencioso que, en apariencia parecía inexistente hasta el lanzamiento de la película española "Isla Mínima", de Alberto Rodríguez, ese es el enclave de Isla Mayor, un pequeño pueblecito a las afueras de Sevilla..

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Lo hermoso de ésta zona no son únicamente sus marismas, que ya podíamos apreciar en la película galardonada con varios "Goyas", sino también el encanto de su eternidad. Entre los arrozales, principal cultivo de la zona, y las distintas especies de aves que viven allí (cigüeñas, garzas, cornejas...), el lugar se dibuja como un escenario digno para un paseo retirado y tranquilo dentro del entramado andaluz.

La real María Luisa y su indiscutible paraíso natural

Mas si lo que realmente buscamos es un espacio con el que deleitarnos y en el que el silencio sea una parte importante, a escasos metros del Palacio de San Telmo, tenemos El Parque de María Luisa.

Este parque, casi coronando uno de los centro neurálgicos de la ciudad, se abre camino en mitad del bullicio como un pulmón para curiosos, turistas, corredores o cualquier persona que desee pasar unas horas respirando aire limpio y algo de sosiego. Desde luego, no es el lugar más apartado de la civilización, pero sin duda y, al igual que los anteriores, es un pequeño paraíso más para descansar y encontrar entre paso y paso, hora y hora, un momento de conexión y paz con la capital andaluza; y con nosotros mismos, claro. #Viajar