En la madrugada que separaba este domingo 1 de febrero del lunes 2, alrededor de las doce y cuarto, en Marchena (Sevilla) Adán L. G. de 18 años atropellaba repetidamente a Francisco Javier Luque Morena, en concreto 5 veces, hasta causarle la muerte. Adán L. G. se dio a la fuga pero la Guardia Civil lo detuvo horas después en Puebla de Cazalla. El presunto asesino fue trasladado a dependencias de este municipio, a espera de ser puesto a disposición judicial en los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción de Marchena. La juez de instrucción ha decidido enviarle a prisión provisional sin fianza tras determinar que el asesinato fue tal y no homicidio (es decir que fue intencionado y hubo ensañamiento y/o alevosía), un delito con penas de prisión muy elevadas.

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En su declaración hoy ante la juez, el joven ha reconocido el atropello pero no la intención de provocar la muerte del hombre de 41 años. Según su versión de los hechos lo único que pretendía era "darle un susto". También han declarado tres testigos del suceso que cuentan que Adán intentó atropellar por primera vez a Francisco cuando le vio sentado en una escalera pero al no poder tuvo que dar marcha atrás, golpeando varios coches aparcados y esperar a que el hombre preso del pánico bajase para intentar huir. Ahí le arrolló por primera vez. Adán subió entonces su Peugeot 307 a la acera y le atropelló de nuevo. Francisco consiguió levantarse y recorrer unos pocos metros, incluso giró y cambió hacia otra calle pero allí Adán le arrolló de nuevo y le atropelló varias veces mientras seguía en el suelo.

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Los testigos han declarado que Adán gritó varias veces que tenía que pagarle un dinero que le debía.

Adán tiene antecedentes por menudeo y en su coche se encontró una balanza de precisión (una "tana") por lo que se baraja que el negocio de las drogas sea una de las causas del atropello. Mientras tanto la investigación sigue abierta y al joven se le imputan tres delitos; asesinato, otro de daños a terceros y de amenazas. #Sociedad Sevilla