Sigmund Freud, a quien admiro sobremanera, explicó claramente cómo las enfermedades mentales se originan al reprimir dos impulsos vitales nuestros: el erótico y el destructor. Pero, ¿es tan sencillo? ¿Quiere decir que si dejamos de reprimirnos en esos aspectos vamos a quitarnos de encima la depresión clínica, por ejemplo? Ojalá fuera tan sencillo y rápido.

En la vida real no podemos manifestar abiertamente nuestros impulsos erótico y destructor: no podemos ser completamente abiertos sexualmente (sobre todo si no conocemos a la persona objeto de nuestro deseo), y tampoco podemos ser violentos o destructores (ni tan siquiera para con el mobiliario urbano).

La siguiente #terapia psicológica nació de ciertas averiguaciones que tuve que hacer en un momento difícil de mi vida. En aquel tiempo yo iba a una psicóloga ejemplar pero tuve que mudarme. En vistas de ello, le pregunté cómo podría seguir expresando mis sentimientos (negativos) si ella no estaba y si, a mi alrededor, mis seres queridos no podían escucharme (una hermana enferma, un padre trabajando...). Así nació la #libreta monstruo. Una libreta primero en blanco que usted comprará para, en ella, exponer sin tapujos sus sentimientos, sus traumas, su impulso sexual y destructor.

Es verdad que el papel lo aguanta todo y nadie va a enterarse de lo que escriba o salir perjudicado. Puede, con las hojas, cuando lo desee, alimentar las hogueras de San Juan, o simplemente puede romperlas en señal de que no está de acuerdo con lo que ha escrito en ellas.

En señal de que no está de acuerdo con el tormento padecido en las descritas vivencias.

Cualquier psicólogo podrá confirmarle cómo todos ellos mandan a sus pacientes a escribir para sanar. A hablar para sanar, a expresarse aunque esté solo. Usted puede usar la libreta monstruo cuando no tenga un interlocutor cerca o cuando lo tenga pero le dé vergüenza expresarse de esa forma. Delante de un psicólogo, usted tampoco se expresaría como en su libreta. Pero es mucho más efectiva la consulta psicológica, porque el especialista podrá guiarle mientras expresa sus sentimientos, algo que, evidentemente, no puede hacer en su libreta monstruo porque no sabe cómo.

Siempre es mejor el terapeuta, en ningún caso aliento a sustituir el terapeuta por la libreta. Pero conclusiones se sacan tanto de las terapias como de la libreta. Cuando no pueda asistir al terapeuta, opte por este buen apaño psicológico llamado la libreta monstruo. Una pregunta que solía hacerme mi psicóloga en mi terapia era (hablando de algún hecho pasado doloroso): "¿y tú, qué le hubieras dicho?". Mi psicóloga me sanaba a base de hacerme expresarme. También me hago esta pregunta en mi libreta monstruo.

Con la libreta usted podrá expresarse sin tapujos o, lo que es lo mismo, podrá sacar de su casa (su mente) los muebles viejos. Yo a esto lo llamo "sacar los muebles viejos". #sanación de su mente