Un domingo cualquiera y soleado te encuentras paseando por un bonito y frondoso parque de tu ciudad. De repente, un hombre que camina tranquilamente, cae al manto verdoso. Le ayudas a levantarse y aunque se echa la mano a su cerebro palpándolo con una mueca en su rostro, no parece que la inoportuna caída le haya causado mayor daño. Le preguntas si se encuentra bien. Él dice que sí, que no ha sido nada y que se encuentra bien. Te agradece la ayuda amablemente y, a continuación, observas cómo reanuda su paseo. Sin embargo, percibes un movimiento extraño en su caminar, su equilibrio no parece muy estable, pero no le das más importancia al asunto y prosigues tu marcha.

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¿Qué ocurriría, si al día siguiente lees en el periódico de tu ciudad la noticia de un hombre de mediana edad falleció la tarde del día anterior de un #infarto cerebral, un #ictus. Te quedas mirando la fotografía que el diario ha publicado del desconocido. En seguida lo reconoces, no hay duda, es el hombre que pareció tropezar en el parque cayendo sobre la alfombra de hierba. Una caída a la que, a simple vista y viendo el buen estado del hombre al levantarse, no se le da apenas importancia. Pero, lo que en realidad le provocó la caída, fue un ictus.

Una triste historia. Una historia que podría haber tenido un final muy distinto. La vida de esa persona se habría podido salvar si ese joven que paseaba tras de él hubiese sabido cómo reconocer un infarto cerebral. Posíblemente una vida se habría salvado.

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Un neurólogo afirma, que si un paciente con un posible ictus acude a un hospital dentro de las tres primeras horas desde que nota los síntomas, los efectos de ese infarto cerebral, podrían revertirse completamente. La magia consiste en reconocerlo, diagnosticarlo y tratar al paciente en esas primeras tres horas.

Cómo reconocer un infarto cerebral

En ocasiones, los síntomas de un ictus no son fáciles de identificar, desgraciadamente, la falta de conocimientos puede suponer que una persona muera irremediablemente, ya que si no se acude con la máxima urgencia a un hospital, los daños cerebrales producidos por el ictus pueden ser nefastos. Los especialista médicos en la materia han desarrollado una regla para reconocerlo con tres sencillas preguntas:

1. Solicitar al afectado o afectada que sonría.

2. Solicitar al afectado o afectada que levante ambos brazos.

3. Solicitar al afectado o afectada que que pronuncie una sencilla frase, algo coherente: "Hoy he comido muy bien", por ejemplo.

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Si la persona en cuestión tiene dificultades con alguna de estas tres sencillas pruebas, hay que llamar rápidamente a urgencias y exponer los síntomas.

Se realizaron pruebas muy satisfactorias con personas que no eran médicos para identificar en personas con un posible ictus la debilidad facial, la dificultad en el habla y la debilidad en los brazos. Los profesionales en la materia apelan a la sociedad para que aprenda estos tres sencillos pasos para poder facilitar un rápido diagnóstico y tratamiento del infarto cerebral y evitar daños cerebrales. Y, cómo no, salvar vidas.