Siempre he querido tener el pelo más claro, de pequeña era rubia pero con el paso de los años mi pelo se fue oscureciendo sin que pudiera hacer nada para remediarlo. Con el sol, el pelo se me aclaraba en verano pero con la llegada del otoño y del invierno se me volvía a oscurecer, y toda la ilusión que me hacía verme mechones y reflejos rubios se desvanecía. Hace un par de años decid que eso iba a cambiar. Comencé a investigar, a probar diferentes formas hasta que dí con la receta perfecta.

Cuando comencé este proceso, tenía claro que no me quería estropear el pelo con tintes, -a parte del gasto de dinero que supone esto, mes a mes-, tampoco me quería gastar mucho dinero, buscaba productos que tuviese por casa, que fuesen económicos y que no me costase mucho conseguirlos.

Esto supuso descartar productos como la henna, -este producto lo recomiendan más si quieres conseguir un color caoba-, y productos como los champús de camomila, -tengo que reconocer que alguna vez los probé pero no me hicieron ningún efecto, ni a corto ni a largo plazo-, y la camomila comercial.

Investigando para descubrir el producto perfecto, los primeros que recomendaba muchísima gente era el limón y la cerveza. La cerveza la probé, para que os voy a engañar, pero me dejó el  pelo tan seco que parecía un estropajo y no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo.

Lo segundo que destacaba era la camomila en concentrado de infusión como último aclarante, pero comentaban que sus resultados son a tan largo plazo que ni me molesté en comprobarlo, la paciencia no es uno de mis fuertes. También aparecía el agua oxigenada, alertaban que dañaba mucho el pelo, pero estaba tan desesperada una noche estudiando que lo probé.

Os puedo hablar desde mi experiencia personal y desde la experiencia de un conocido. A la persona que conozco, barón, le dejó el pelo rubio pollo, yo temía que me pasará lo mismo, pero no sucedió. El agua oxigenada me dejó reflejos dorados en algunos mechones, parecían mechas naturales, pero seguía sin ser lo que yo buscaba.

Por último, pero más importante descubrí la #miel. La miel ha sido mi salvadora y me ha aclarado más de dos tonos el pelo, y eso que no la uso regularmente. Si además, tenéis el pelo seco está mascarilla os va a venir de perlas. La frecuencia de uso, yo recomiendo que sea una vez a la semana o cada quince días, para que podáis ver resultados.

Las cantidades varían según la cantidad y largura de vuestro cabello. Mi pelo es media melena pero abundante y las cantidades que utilizó son:

-Tres cucharadas de miel

-Dos cucharadas de aceite de almendras (lo podéis encontrar en Mercadona)

-Una cucharada pequeña de canela en polvo (también tiene propiedades aclarantes)

Remuevo bien toda la mezcla y la dejó reposar media hora.

Después me la echó por todo el pelo, si lo tenéis graso os recomiendo que solo la uséis de medios a puntas. Ahora, os tenéis que tapar el pelo bien con film transparente o con un gorro de ducha. El siguiente paso es iros a dormir y a la mañana siguiente os laváis el pelo como lo hacéis normalmente. El resultado va a ser un pelo suave, hidratado y un poco más claro cada vez que uséis la mascarilla.

Espero que lo pongáis en práctica y os haya servido de ayuda.