Quizás no mucha gente esté familiarizada con las diversas posibilidades que se le presentan a una paciente de cáncer de mama tras una operación en la que se debe desprenderse de una parte de su cuerpo para siempre. Como suele ocurrir con el #Cáncer, la falta de información de carácter público hace que sea mucho más complicado tomar una decisión u otra en una situación tan delicada. Si bien es cierto que muchas mujeres optan por la reconstrucción del pecho perdido en un intento de recuperar la normalidad a la que llevan acostumbradas toda su vida, aún muchas otras que deciden buscar otras vías de aceptarse a sí mismas y a su nueva situación. La mayoría de pacientes de cáncer de mama se encuentran por desgracia entre la espada y la pared a la hora de decidir la vía de acción adecuada para ellas, ya que los médicos no suelen informar de las posibilidades más allá de las que implican una segunda operación de reconstrucción.

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Lo que tampoco cuentan son los enormes porcentajes de reconstrucciones fallidas, dolores crónicos tras la intervención, el altísimo riesgo de infección o el hecho de que el pecho reconstruido jamás se sentirá como el original causando incomodidad tanto física como psicológica a muchas de las pacientes. 

Pero hay alternativas y muchas a esta vía de la reconstrucción. Muchas mujeres optan por aprender lentamente y con mucho trabajo a aceptar su nueva situación física, a aprender que su cuerpo a cambiado y a amarlo por cómo es ahora tanto como lo amaban antes. Muchas mujeres sufren problemas en el ámbito sexual o en situaciones en las que se hace más evidente la falta de esa parte de su cuerpo que debió marcharse para permitirles vivir. Precisamente de esa necesidad de volver a aceptarse y sentirse bien con una misma, con el desnudo de un cuerpo que ha pasado por una guerra y mil batallas, nace el concepto de los parches Anna Bonny. 

Detrás de todo este proyecto se encuentra Noelia, superviviente del cáncer de mama y que prefiere hacerse llamar Anna Bonny.

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Ella también tuvo que enfrentarse a una dura decisión durante su post-operatorio. Habiendo decidido oponerse a la reconstrucción mamaria y harta de los molestos y falsos rellenos de sujetador que intentaban suplir algo que ya no estaba allí, Noelia tomó la difícil decisión de emprender el lago camino de la aceptación. De su espíritu inconformista y de su amor por el desnudo y el sexo nació su alma de pirata. Anna Bonny fue una de las dos piratas mujeres que han pasado a la historia en un mundo que parecía únicamente dedicado a los hombres. Anna Bonny luchó como un pirata sin perder su esencia de #Mujer. Noelia también. 

Definir todo el proceso que llevó a la creación de lo que hoy Noelia llama Anna Bonnys es largo y complejo. Es mejor hablar directamente de estos parches especialmente diseñados para cubrir la zona operada y que se presentan no como una alternativa al sujetador, sino como un complemento femenino y bello que acompañe a la mujer que lo lleve en su desnudez. Los Anna Bonny están diseñados para ayudar a las mujeres a sentirse bien de nuevo con su cuerpo desnudo.

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Están diseñados para que estas mismas mujeres puedan volver a disfrutar del sexo, del topless o de un simple desnudo ante el espejo de su cuarto de baño. Los Anna Bonny pretenden ayudar a la mujer a sentirse bien en su propia piel y recordarles que ella también son piratas y luchadoras, que ellas también han sufrido, pero han ganado la batalla. 

La campaña de Anna Bonny ofrece una pequeña pero completa gama de opciones, colores y diseños. Además, en la página web de la marca, se puede encontrar todo tipo de información y diversos artículos dirigidos a ayudar a las mujeres que pasan por este gran bache físico y emocional a decidir cuál es la mejor opción para cada una de ellas. 

 

 

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