Cualquier problema laboral, ya sea por sobrecarga de trabajo (estrés laboral) o por la ausencia de éste, por estar en paro. Problemas de ansiedad, laborales o personales: desavenencias con la pareja, choques de carácter con hijos adolescentes u otros familiares, afectan a nuestro estado emocional, a nuestro ánimo de forma muy directa.

A los hombres, dentro del terreno de la vida sexual en pareja, el estrés puede llegarles a provocar disfunciones sexuales de carácter grave como la impotencia y eso lo relacionan directamente con su virillidad.

Mucha gente piensa erróneamente que la impotencia se debe exclusivamente a causas físicas, aunque la realidad es otra.

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La impotencia se debe razones físicas y psicológicas. El factor psicólogico cada día es más notorio. De hecho las visitas a consultas sexológicas han aumentado desde hace algunos años y cada vez acuden, hombres más jóvenes. Concretamente, empiezan a acudir, hombres que rondan los 25 años de edad en adelante.

El momento de la penetración, les provoca miedo a mantener una erección o, a no lograrla. Es el factor que más veces coincide entre los afectados por esta causa psicológica. Este temor, bloquea los estímulos eróticos y aumenta los niveles de ansiedad. Pierde a su partenaire de vista, ya que solo busca poder llegar a conseguir la erección, estando convencido al mismo tiempo, que esto no será posible.

La sexóloga y psicóloga Marta Ibáñez Sainz-Pardo, afirma que, desde el primer momento que hay una erección fallida, el hombre duda de sí mismo, se pregunta si este hecho volverá o no, a repetirse y también qué pensará su pareja sobre él en este sentido.

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No se puede quitar de la cabeza este hecho y se presentará tenso ante el siguiente encuentro sexual.

Si se llega a esta situación, es que las causas psicológicas de la impotencia sexual han hecho mella. Las relaciones sexuales se transforman en momentos tensos, estresantes y frustrantes para los hombres y para las mujeres se convierte en algo personal. Se pregunta si realmente ella es atractiva, guapa o sexy para él, duda si tiene amante y ya no la quiere. Mil y una dudas aparecen cuando la erección no se da y para evitar llegar a ese punto, si el hombre rechaza a su pareja, eso solo hace que la duda de ella se transforme en confirmación, cuando no es así. Todo por no hablar de sexo y de los problemas que él tiene.

¿Qué hacer para superar la impotencia?

En primer lugar, hablar de ello sin tapujos con la pareja. Compartir cómo se sienten antes, durante y después de una relación sexual. 

Reinventarse: Hacer juegos sexuales sin necesidad de penetración. hacer otras cosas en las que no sea imprescindible una erección, como el sexo oral.

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Cuidar la pareja. No hay que pensar que caricias o besos llegarán a derivar en sexo. Hay que sacar esa idea de la cabeza. Tampoco dejar de lado los juegos sexuales como la masturbación. Estas prácticas devolverán poco a poco la confianza y con ella, volverá la erección. Es cuestión de paciencia, entendimiento y comunicación entre ambos.  #Calidad de vida #Sexualidad