El entrenamiento autógeno es un ejercicio clínico que, a través de la meditación así como de la inducción de los estados de conciencia, consigue desactivar las experiencias traumáticas de los pacientes. El término fue acuñado por el neurólogo alemán Johannes Schultz, aunque sería su discípulo Wolf­gang Luthe quien en 1927 ampliaría conceptos, descubriendo que ciertas manifestaciones motoras, físicas o sensoriales como los espasmos musculares, calor, picor, tos, etc-  son descargas autógenas que se manifiestas a lo largo del estado de relajación derivado de esta técnica, la cual ayuda a eliminar esa tensión psíquica que perjudica a los pacientes.

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¿Cuál es la finalidad de esta terapia?

Se entiende que las personas que han pasado por experiencias traumáticas sufren grandes niveles de ansiedad o de estrés derivado de los recuerdos de tales experiencias, de modo que esta terapia funciona como una forma de recuperar la capacidad afectiva así como la creatividad de esa persona y con sacar los rasgos positivos de la persona bloqueados por esas experiencias. Esta técnica también sirve para las personas muy estresadas por el trabajo o por otros factores que le generen ansiedad. 

¿Funciona siempre?

La mayoría de pacientes se recuperan de forma muy satisfactoria a través de esta técnica, aunque claro esta, todo depende de las habilidades del especialista y de la predisposición del paciente por recuperarse y dar fin a su problema.

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Cabe destacar que estos ejercicios han dado resultados muy positivos en personas que padecen bruxismo, hipertensión o  asma. También son eficaces en casos de trastorno de la personalidad, así como en otras #Enfermedades psíquicas como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, aunque bien es cierto que con éstos últimos la sola terapia no es suficiente, se debe apoyar en tratamientos farmacológicos. 

¿Y en que consiste la terapia?

El tratamiento autógenos es mucho más que una simple técnica de relajación. Se da una concentración mental que regula el estado de conciencia logrando así una mejora de la aceptación y del desarrollo personal, del mismo modo, activa las regiones del cerebro que contrarestan las que generan el estrés, haciendo que los pacientes aprendan a mantener la calma y a centrarse en sentimientos positivos en lugar de negativos. 

En un principio el ejercicio debe hacerse todos los días durante quince minutos, los beneficios empiezan a notarse a las pocas semanas.  #Investigación científica #Calidad de vida