Muchas veces vemos a niños y niñas cada vez de más pronta edad con un smartphone o tablet de última generación ensimismados, sentados al lado de sus padres, algo muy cómodo y tentador como para no abusar de ello ¿verdad? 

Por ello, respecto a las tables y sus juegos la edad no es la cuestión, si no la utilización, ¿Cómo debe utilizarse? ¿Quién tiene que controlar su uso? 

El papel de los padres es fundamental en esta relación, los padres deben comprometerse en regularizar el uso, en poner las normas necesarias para controlar un elemento tan potente. Deben pautar su uso de manera coherente con unos hábitos saludables.

Por un lado hay que pautar el tiempo de uso, evitando sobreestimulaciones y una posible adicción a las nuevas tecnologías y por otro lado, deben controlar los contenidos que usan.

Anuncios
Anuncios

Mucha gente desconoce que todos los juegos tienen una nomenclatura donde pone el tipo de contenidos que tiene el juego (si aparecen escenas violenta, si existe lenguaje soez, etc...). Hay que estar atento a ella.

¿Por qué la gente que vive en el campo no usa gafas? Enfocar hacia distancias largas en edades tempranas es vital para la gimnasia ocular, por ello la exposición a una distancia corta durante horas puede producir o adelantar problemas de visión.

Recuerda las tablets no son cuidadores o cuidadoras

En el uso de teléfonos móviles smartphones

Cuando han alcanzado un cierto grado de madurez y responsabilidad, esto es, según los expertos,entre los 13-14 años.  A estas edades empieza un proceso de independencia que puede justificar su compra, eso sí, siempre desde un control de los padres pautando un uso responsable.

Anuncios

Reglas básicas: apagar el móvil una hora antes de acostarse. No dejar que se lo lleven a la cama. En horario escolar tenerlo apagado. Horario y tiempos de uso marcados al igual que un límite mensual de gasto. Lógicamente estos acuerdos cambian en medida de la adquisición de madurez de nuestros hijos e hijas.

Todas estas normas dejan de tener mucho sentido si los adultos no son un ejemplo a seguir. Hay que tener una coherencia en las normas que imponemos a nuestros hijos e hijas y en el uso que nosotros o nosotras hacemos de las tablets o smartphones. 

Por último antes de dotar de algún terminal o tablets hay que informar sobre los riesgos tales como conectarse a una red pública wifi o si van a hacer uso de redes sociales,(a partir de los 14 años) deberíamos concienciar sobre lo que puede llegar a significar compartir y saber diferenciar entre lo íntimo y lo público (tema que hablaremos en un próximo artículo). Por último, activar el control parental de los terminales nos permite controlar de forma más segura su uso, hecho que rara vez se hace. #Smarthphone