La planta del Aloe Vera, también conocida como sábila, es mundialmente conocida por sus múltiples propiedades beneficiosas para la salud, en concreto para todas las afecciones relacionadas con la piel. Es uno de los más eficaces remedios naturales a la hora de acelerar los procesos de cicatrización, tanto de heridas como de quemaduras leves. Posee además propiedades anti-inflamatorias y anti-bacterianas que ayudan a combatir problemas de acné, eccemas, irritaciones o incluso herpes labial..

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Se pueden adquirir cremas de Aloe Vera en todo tipo de establecimientos de belleza, herbolarios o incluso grandes almacenes y supermercados. Otra opción es elaborar nosotros mismos un gel de Aloe Vera a partir de la propia planta. En este artículo os enseñaremos cómo hacerlo de una manera sencilla:

  • La planta que vayamos a utilizar ha de tener al menos tres años de vida, pues es a partir de entonces cuando su savia ha desarrollado plenamente todas las propiedades saludables de las que hemos hablado.
  • Se recomienda dejar de regar la planta 5 días antes de la preparación. Es una planta de climas secos, de manera que puede sobrevivir fácilmente sin ser regada durante esos días.
  • Para la elaboración del gel cortaremos las hojas, llamadas también pencas, más exteriores de la planta, de esta manera interferiremos en menor medida en su desarrollo. El corte es conveniente realizarlo lo más cerca posible del tronco, pues en ese punto la hoja se estrecha.
  • Pondremos las hojas cortadas en posición vertical durante unos minutos, en un tarro alto para que la resina se drene.

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    Esta resina, que se llama aloína, puede resultar irritante para la piel, por lo que es importante retirarla totalmente.

  • Con el fin de eliminar completamente la aloína, pondremos las hojas en remojo en agua durante 24 horas. Antes de ello habremos recortado la punta y un pequeño trozo del corte, donde desprendimos la hoja de la planta. Retiraremos también, bien con un cuchillo o con unas tijeras, los bordes espinosos de las pencas. El agua habremos de cambiarla cada seis u ocho horas.
  • Pasadas las 24 horas, sacamos las hojas del agua y las secamos. Para extraer la pulpa, con la que vamos a fabricar el gel, cortamos con un chuchillo uno de los bordes verdes de las hojas. Si éstas son muy grandes primeros las cortaremos en trozos más pequeños para facilitar su manipulación. Después retiramos la pulpa con una cuchara y la reservamos.
  • El siguiente paso puede realizarse bien con batidora de vaso o de brazo.

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    En el recipiente donde vayamos a realizar el proceso incorporamos la pulpa de Aloe Vera y le añadimos una cucharada de zumo de limón, conocido por sus propiedades astringentes, y una cucharada de aceite de germen de trigo (se puede adquirir en herbolarios), rico en vitamina E y que ayuda a conservar la mezcla.

  • Batimos todos los ingredientes a velocidad media- alta hasta obtener una pasta espesa que tendrá un tono entre transparente y blanquecino.
  • El paso siguiente es verterlo todo en un tarro que hayamos esterilizado previamente al baño María y que tenga un cierre lo más hermético posible.
  • El gel ha de conservarse en la nevera. Puede llegar a durar hasta un par de meses. Si empieza a oscurecerse significará que estará perdiendo sus propiedades y ya no nos será de utilidad.

 Como veis elaborar un gel casero de Aloe Vera es relativamente sencillo y barato, además de ser una estupenda manera de conseguir un producto natural que tantos beneficios puede aportar a nuestra piel. #Google #Calidad de vida #Mujer