Durante la infancia, se van introduciendo pautas de calidad de vida que marcarán su buen funcionamiento cuando sea adulto.

Por lo tanto, es imprescindible que en este período crucial se le enseñe al niño a cuidar su alimentación, además de unos buenos hábitos de sueño y de higiene, para que pueda tener una estabilidad física y psíquica.

En la etapa de la infancia se crean y forman los gustos y relación con los #Alimentos, y que permanecerán presentes durante toda su vida. Si en este período los padres han cometido algún error o acierto en la alimentación, lo acarreará el niño siempre. Para una completa vida sana, se ha de seguir unos buenos hábitos en la alimentación y complementarlo con el sueño y la higiene.

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La buena alimentación

Los padres pueden enseñar una pautas de alimentación saludable y que comer sea un placer.

Si un niño no aprende a comer verduras, de mayor difícilmente comerá verduras. Los padres han poner unos límites de permisividad y autoridad, para que los niños adquieran unos habitaos de alimentación saludable y muy variada. Por lo tanto, ellos han de ser el primer ejemplo, comiendo variado para que los niños les imiten y tomen buena referencia.

Además el entorno donde se come es crucial. Es importante que toda la familia como junta y se tenga una conversación amena, dejando las discusiones o problemas de trabajo fuera de la mesa. La televisión debe estar apagada en este momento, ya que elimina las relaciones personales.

La importancia del desayuno

El niño ha de desayunar muy bien cada mañana.

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Un estómago vacío da lugar a bajo rendimiento físico y psíquico.

El organismo ha de tener suficiente glucosa para producir energía, obligando al hígado a trabajar el doble para abastecerse de las reservas existentes, causando extenuación e hipoglucemia.

Además, el no desayunar hará que niño tenga un hambre feroz al mediodía y se duerma a primera hora de la tarde, cuando tiene que hacer los deberes o jugar.

Para evitar esto, se recomienda mínimo que se empleen quince minutos por la mañana para desayunar tranquilamente y bien.  Simplemente levantaros un poquito antes y desayunar todos juntos mejor.

Un buen desayuno ha de tener:

  • Fruta natural (en zumo o pieza entera) rehidrata el organismo y aporta vitaminas para reforzar sus defensas.
  • Un lácteo (leche, yogur, queso, etc.) indispensable fuente de calcio para el desarrollo correcto de los huesos, músculos y nervios.
  • Cereales (pan, galletas, mueslis, copos, etc.) que aportarán al niño hidratos de carbono para proporcionar energía.
  • Aceite de oliva, antioxidante.

A media mañana, es importante que el niño refuerce su alimentación con un almuerzo.

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Es aconsejable que sea con frutos secos, zumo, fruta, un bocadillo pequeño, etc., evitando llevar al cole bollería o dulces.

Si se quedan en el comedor

Hoy en día, los nutricionistas confeccionan un menú muy equilibrado y sano para los niños que se quedan en el comedor por lo que los padres podemos estar muy tranquilos. Es conveniente pedir al colegio este menú, para completar las cenas, de manera que cada día el niño reciba todos los nutrientes. Algunos menús vienen con cenas aconsejadas para este fin, siendo una grandísima ayuda para los padres.

Hábitos saludables a enseñar

  • Evitar el exceso de proteínas de origen animal.
  • Asegurar la cantidad adecuada de lácteos, también en merienda o cena.
  • Introducir verdura en la cena, sea guisada o cruda.
  • Ofrecerle dos días a la semana pescado, también el azul, rico en omega 3.
  • Enseñarle a que coma hidratos de carbono sanos, como galletas integrales, pan o arroz integral…
  • Consumir legumbres una vez por semana mínimo.