La insulina (del latín insula, "isla") es una hormona polipeptídica producida por el páncreas que permite al cuerpo usar el azúcar (glucosa) de los carbohidratos de los alimentos consumidos para obtener energía o para almacenarlo para su uso futuro. La insulina ayuda a mantener el nivel de azúcar en la sangre para que no baje demasiado o sea excesivo.

Las células del cuerpo necesitan azúcar para obtener energía. Sin embargo, el azúcar no puede entrar directamente en la mayoría de las células. Después de comer alimentos el nivel de azúcar en la sangre se eleva, entonces en el páncreas las células beta liberan insulina en el torrente sanguíneo.

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Seguidamente la insulina se adhiere a las células haciendo que absorban el azúcar del torrente sanguíneo. La insulina es a menudo descrita como una "llave" que abre las células para permitir que el azúcar entre y actúe como fuente de energía.

¿Demasiada o insuficiente? Esta es la cuestión fundamental que deben plantearse a diario los diabéticos para regular la concentración de azúcar en la sangre. Sin embargo un estudio publicado por un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) allana el camino para un tratamiento que simplificaría significativamente la vida de los pacientes.

Los científicos de hecho han desarrollado una insulina modificada químicamente, que persiste diez horas en la sangre, pero solo se activa cuando el nivel de azúcar en la sangre es demasiado elevado.

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Un alivio para todos aquellos cuyo páncreas ya no puede regular el azúcar en la sangre de forma natural y cuyas vidas están salpicadas por frecuentes chequeos, seguidos si es necesario de una inyección en base a las horas del día, comidas, actividad física, etcétera. #Investigación científica

Por ahora, esta investigación no se lleva a cabo en los seres humanos, sino en ratones, pero los beneficios que podrían surgir son numerosos. Los pacientes ya no tendrán que monitorearse constantemente, y reducirían el número de inyecciones a una o dos al día. También evitarían el riesgo de una acción inadecuada de la insulina, que puede hacer descender peligrosamente los niveles de glucosa (hipoglucemia), que en algunos casos puede ser fatal. Mejor aún, el equipo del MIT ha demostrado que esta insulina modificada regula más rápidamente los picos de azúcar en la sangre que las insulinas convencionales. Sin embargo, los investigadores creen que todavía tienen que mejorar su molécula y experimentar en otros modelos animales antes de considerar su aplicación en humanos.