Cuando leemos sobre algo que engorda, tendemos a asociarlo siempre con sedentarismo o productos grasos, pero en este caso, la ciencia nos brinda además la oportunidad de conocer los aspectos que hemos de corregir en nuestra vida cotidiana si queremos perder esos kilitos de más, tan habituales en estas fechas.

Nunca comer con música clásica, pues una serie de estudios presentados por las universidades de Leicester y Surrey Roehampton ha constatado el aumento de ingesta de alimentos cuando nos exponemos a este tipo de sinfonías, muy habituales en restaurantes italianos y de alto standing, ¿conocerán la mayoría de ellos estos estudios?

Otro consejo es no trabajar por la noche, dada la alteración del ritmo circadiano que se experimenta.

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Un estudio del Instituto Médico Howard Hughes (Texas) constató la notable tendencia del cuerpo a la economización energética cuando trabaja a altas horas de la madrugada. También se puede establecer una analogía con aquellos que abusan de la vida nocturna.

Trate de dormir lo suficiente, un estudio que publicado por la revista SLEEP, desveló que dormir menos de cuatro horas produce un aumento del apetito en los hombres, mientras que en las mujeres reduce la sensación de saciedad. Ambos efectos pueden conducir a un aumento de la ingesta, aunque por vías distintas.

Para terminar, después de las muchas reuniones en casa de parientes que ha tenido estas navidades, ¿piensa que las comidas en familia son motivo de pasarse con la ingesta? He aquí la gran paradoja.

Según un estudio de las universidades de Minnesota y de Columbia (Estados Unidos), una o dos comidas familiares a la semana son suficientes para reducir el riesgo de #Obesidad.

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Comer en familia siempre se ha asociado a una mejor calidad en la dieta así como una ingesta superior de frutas y verduras en los más pequeños, también protege contra la obesidad y sobrepeso en la vida adulta de los adolescentes que comparten al menos una de las ingestas del día con el resto de los miembros del hogar.