Los estereotipos de belleza de la sociedad actual insisten en el "0 grasas" cuando se contempla un cuerpo sea hombre o mujer en la portada de una revista donde se hace alarde de una masa muscular perfectamente distribuida. Una de las frases que pasan por la cabeza es ¡sin nada de grasa!, como lo más de lo más; pero las grasas no son tan malas como parecen.

No todas las grasas de los alimentos son iguales, existen las saturadas e insaturadas, o las "buenas" y las "malas". Las buenas son indispensables, debemos saber diferenciarlas y disminuir la ingesta de las malas, e incluir las buenas en nuestra dieta, de una manera controlada, para no excedernos.

Las grasas buenas se encuentran presentes en un gran surtido de alimentos, entre los de origen vegetal tenemos el aceite de oliva y de canola, en los aguacates, las nueces y demás frutos secos. Por el contrario, entre las llamadas grasas malas se encuentran el aceite de palma, cacahuete y coco; en cuanto a los alimentos de origen animal, sabemos que las grasas buenas están presentes en los pescados azules, como el salmón y el atún, entre otros, y las malas en todas aquellas que no sean magras.

La falta de grasa en nuestro organismo puede causar efectos adversos y desmejorar nuestra salud y calidad de vida. Cuando el organismo está falto de grasa se manifiesta con diferentes síntomas, como problemas de aprendizaje y de memoria, pues las grasas componen el 60% del cerebro y ejercen una función esencial para recordar y adquirir conocimientos.

La falta de energía también puede atribuirse a la falta de grasa, ya que son una importante fuente de combustible; enfermarse con regularidad es otro síntoma, ya que el consumo de grasas tipo omega 3, mejoran el metabolismo y refuerzan el sistema inmunológico previniendo así enfermedades; la piel opaca y deshidratada puede estar pidiendo grasa, pues esta es fundamental para la absorción de vitaminas.

Al incluir las grasas buenas en nuestra dieta debemos conocer la cantidad que podemos permitirnos. según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la ingesta de grasa buena debe estar entre el 20 y el 35% de las calorías diarias y de las malas no debemos pasar del 10%.

Tener un cuerpo totalmente libre de grasa es sin duda una gran satisfacción, pero no debemos extralimitarnos, nuestra salud puede salir perjudicada.