Ahora sabemos que ese hombre campechano que decidió traer la democracia a nuestro país, siendo un traidor para su antecesor para muchos, aquel hombre que hizo posible el estado autonómico sentando a comunistas y franquistas en una misma mesa, ahora nada es lo que nos hicieron creer ni mucho menos ser capaz de llevar una corona como la que ha representado estos años.

En los últimos años hemos visto sus infidelidades, sus viajes mientras España estaba en situaciones complicadas, en definitiva, una de las razones para estar orgulloso de esta democracia. Por otro lado, tenemos a la infanta Cristina y su marido Iñaki Urdangarin, ambos compartían negocios, pero sólo los conocía el “hombre de la casa” es decir, una mujer que trabaja en un banco, licenciada en ciencias políticas y perteneciente a la Casa Real, deja todo a manos de su marido sin preocuparse de qué hace o deja de hacer, ni si quiera cuando se lo advierten. Lo mas gracioso de este caso es que encima de que las condenas para todos los acusados son de risa, empezando por la hermana del actual Rey que ni siquiera pasará la cárcel, sino que además de la fianza que pagó al ser imputada para no entrar en la cárcel, ahora se le tendrá que devolver la parte proporcional debido a que la fianza es mayor que la multa impuesta por la Fiscalía, otro motivo más para estar orgulloso de nuestra democracia.

Es cierto que tenemos un estado de bienestar, pero con el matiz que es para nuestros políticos en vez de para los ciudadanos. A un político sólo le hace falta trabajar ocho años en el Congreso para tener pensión vitalicia, además de tener internet, viajes y regalos pagados por los ciudadanos, mientras estos últimos no tienen derecho a pensión de jubilación por no encontrar empleo, no llegan a final de mes y en ocasiones no tienen ni regalos para sus hijos para su aniversario o Navidad.

Estos políticos se dedican a meter la mano de manera ilícita en nuestros impuestos o con “chanchullos” peores que los de una mafia. Pero luego en el Congreso nos hacen creer que son don limpio sin tener nada que ocultar. Sin embargo, acaban siendo lejía todo lo que toquen es porque se blanquea. Otra razón más para estar orgullosos de nuestra democracia…

Dicho esto, os deseo un feliz 23F por nuestra democracia real, por nuestra monarquía que nos salvó de una nueva dictadura y por nuestros políticos tan preocupados por su trabajo como por los ciudadanos.

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