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Hoy ha empezado la discusión en el interior del parlamento chileno para despenalizar el #aborto en el país bajo tres causales: peligro para la vida de la mujer, inviabilidad fetal de carácter letal y embarazo por #Violación. En una sesión especial de la Cámara Alta en el Senado, los representantes tendrán hasta mañana a las 3 de la tarde para aprobar el proyecto de ley y, sobre todo, para aprobar o rechazar la tercera causal por violación. Se trata de un proyecto polémico, también histórico.

#chile es uno de los ocho países donde la interrupción del aborto aún es criminalizado con pena de cárcel para cualquier mujer, además del Vaticano, los países centroamericanos El Salvador, Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Malta y Sudán del Sur.

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Esto ha provocado que miles de mujeres viajen hasta países vecinos a abortar o, con la complicidad de un médico, se interrumpa el embarazo aludiendo a una supuesta apendicitis.

Si bien el aborto terapéutico fue legalizado en 1931 bajo el gobierno del entonces presidente Carlos Ibáñez del Campo, tras la Golpe de Estado perpetrado por el dictador Augusto Pinochet, la interrupción del embarazo fue prohibido bajo cualquier circunstancia en la constitución redactada por el régimen militar en 1980.

En ese entonces, fue el fundador ideológico de la extrema derecha chilena Jaime Guzmán quien intentó introducir la prohibición constitucional. Según el discurso de Guzmán, recogido en las actas oficiales de la Comisión Constituyente del 14 de noviembre de 19474 (un año después del golpe) recogía que "la madre debía tener el hijo aunque este saliese anormal, aunque no lo hubiese deseado, aunque hubiese sido producto de una violación e incluso que su nacimiento derivase en la muerte de la madre".

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44 años después el Senado de la República vota para volver a despenalizar el aborto y si bien la mayor parte de la población apoya las tres causales, los responsables políticos se han enzarzado en una violenta polémica. El bloque de la centro derecha y extrema derecha han rechazado rotundamente la aprobación del proyecto. El bloque de la izquierda votará por su aprobación al unísono. Y la centro izquierda y los independientes, se formula como el bloque de la discordia. Los senadores demócrata cristianos Andrés Zaldívar e Ignacio Walker ya han expresado abiertamente que si bien aceptan su aprobación, no así la tercera causal, relativa al aborto en caso de violación.

Andrés Zaldívar (DC) argumenta que "no hay una manera de poder permitir la interrupción del embarazo porque hay una vida de por medio, ahí lo que hay que hacer es eliminar la responsabilidad penal". Por su parte, el senador Ignacio Walker (DC) plantea que va a votar en contra de la tercera causal por estar convencido de que "más allá de la situación dolorosa de una mujer que fue violada, la verdad es que en su vientre hay un ser independiente".

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Ante un debate de esta magnitud, donde un grupo de senadores mayoritariamente hombres votarán sobre el derecho que tienen las mujeres sobre sus propios cuerpos, claramente actuarán elementos morales e ideológicos sobre su propia consciencia y razonamiento. Ahora bien, la gran pregunta es ¿se justifica? ¿Se justifica que hombres decidan sobre los procesos biológicos y psicológicos que asumen las mujeres tanto en el embarazo como en la interrupción del embarazo? ¿Saben realmente lo que sucede dentro del cuerpo de una mujer y los peligros que conlleva biológicamente, además, por supuesto, de los enormes daños psicológicos a los que son sometidas?

Espero que mañana, antes de las tres de la tarde, los senadores hombres caigan en la cuenta de la responsabilidad que caerá sobre ellos en seguir criminalizando por "ley" a una mujer violada, responsabilizarla por un crimen que ella ni pidió ni esperó jamás y condenarla a un daño psicológico irreparable, en la figura de un niño que le recordará día a día de la atrocidad y violencia por la que tuvo que someterse de forma gratuita. Y si decide abortarlo en clandestinidad, o fuera del país, y llega a morir en el intento, pesará sobre sus hombros la sangre de una mujer inocente. No espero eso mañana de la derecha, porque con su voto, desde mañana, ya serán apuntados con el dedo. Sobre todo las mujeres. No merecerán ser votados nunca más por su país.