A eso de las 23:45 me encontraba celebrando, con unos amigos en un bar, la victoria del Real Madrid en la final de la Champions. Como buen adicto a las redes sociales, saqué mi teléfono móvil para ver la última hora. Lejos de encontrarme fotos de los jugadores, selfies, felicitaciones de deportistas, vídeos, etc. me topé con un tweet de la BBC que decía: ‘’una furgoneta arrolla a varios peatones en el Puente de #londres’’.

Pronto recordé que el Real Madrid no era campeón de Europa, sino de Euroarabia. Tanto es así, que la final se jugó por primera vez en la historia con el techo del estadio cerrado para evitar posibles atentados.

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También, habían modificado las ‘’fan zone’’, por primera vez se convertían en puntos de encuentro, es decir, zonas donde los dos aficionados se podían reunir, pero no hubo ni escenarios, ni espectáculos, ni todo lo que suele ser habitual en un evento de estas características.

A todo ello, hay que sumarle que el Reino Unido se encontraba ‘’blindada’’, o eso decían, debido no sólo al espectáculo deportivo de anoche, también a que en cinco días celebran elecciones generales. Pero ya no importa que la policía y el ejército cooperen para patrullar las calles, no importa que aumente la inversión en los servicios secretos y tampoco que se intente acabar con esta lacra a base de canciones de piano. Ya ni la máxima seguridad es capaz de evitar un nuevo atentado en la capital británica.

También recordé que hace un año y medio, cuando empecé mi andadura en las redes sociales, compartí un vídeo del primer ministro de Israel (Benjamín Netanyahu), en el cual respondía a una estúpida reportera europea que encontraba excesiva la seguridad de Jerusalén.

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Netanyahu, como si de un profeta se tratara, describió a la perfección lo que le esperaba a Europa si continuaba con la política migratoria actual. Sus palabras han acabado, desgraciadamente, en convertirse en nuestra realidad.

Netanhayu decía que los europeos no habíamos vivido atropellos masivos, tampoco apuñalamientos en las calles, no habíamos sufrido a los terroristas suicidas, no habíamos sufrido secuestros en nuestro territorio por parte de los yihadistas, sólo habíamos vivido atentados con mochilas bomba, algo que casi cualquier país ha vivido. Pero no se quedaba ahí, también recordaba que los europeos sólo conocen un tipo de terrorismo, el convencional, el de los coches bomba y los tiros en la nuca (los españoles lo conocemos bien), pero este terrorismo es implacable y los métodos para erradicarlo deben ser, en muchos casos, extremos.

Y así ha sido, ya vivimos atropellos masivos, apuñalamientos en las calles, atentados suicidas, tiroteos indiscriminados, etc. Mientras escribo el artículo (las 4:20 de la madrugada), ya son tres personas muertas y más de 20 heridos.

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No sé, cuando me levante, cuantas víctimas mortales se habrán llevado estos malnacidos. Lo que sí les puedo asegurar, es que nuestra corrupta fauna periodística y política, seguirán hablando de incidentes en vez de viles atentados terroristas, seguirán diciendo que el camino a seguir es poner la otra mejilla y culparán de esta situación al de siempre: a Estados Unidos. Mientras tanto los necios y cobardes europeos seguirán destruyendo nuestra historia, nuestra cultura y el territorio más libre y próspero que la Tierra jamás ha conocido. Eso sí, morirán sin que nadie les llame racistas, islamófobos o radicales.