El #control no es algo nuevo

En la sociedad de hoy en día sabemos que estamos vigilados, pero esto no es algo nuevo de este siglo, aunque bien es cierto que se ha visto incrementado gracias a las nuevas tecnologías, Internet, el control siempre ha existido. Los que han tenido poder siempre han observado a los que se encuentran por debajo. A través de estas plataformas los Estados, las Agencias de Seguridad Nacional nos tienen bajo su mando, su control.

Los Estados, se amparan indicando que es por la seguridad de la nación, del país, pero, ¿hasta qué punto es seguridad y no control? Hoy en día es necesario saber que nuestros Estados nos protegen ante los revuelos con los que vivimos pero eso no indica que puedan controlar nuestro correo electrónico, los registros de llamadas y la ubicación en la que nos encontramos.

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Hace unos años, en el 2013, aparecieron una serie de filtraciones, por parte de los diarios The Guardian y The Washington Post, en las que a partir de documentos de carácter oficial se demostraba que habíamos sido controlados mediante redes sociales, e-mails… Aunque esto fue negado se demostró que los documentos filtrados por E. Snowden eran ciertos.

La obra, 1984, es considerada una de las novelas más impresionante de este siglo

Orwell en su libro, #1984, habla de una sociedad dominada por un sistema burocrático que se encuentra controlada por un Gran Hermano. Con esta obra viene a presentar las terribles consecuencias a las que se puede enfrentar un país que se encuentre vigilado. En 1984, quieren mostrar que una sociedad controlada por el Gran Hermano en la que “todos” son iguales y el Gobierno les provee de lo necesario es lo ideal para tener una sociedad feliz.

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Pero en cambio se trata de una población que se encuentra bajo los ojos de un Gobierno autoritario, en la que todas sus acciones, fuera y dentro de la casa están vigiladas.

Por todo ello considero que el tema del control, de la #vigilancia excesiva es algo serio a lo que muchos ciudadanos no le damos la importancia que requiere. Para muchas otras cuestiones salimos a la calle a protestar, pero en cambio, no le otorgamos la relevancia que tiene el hecho de que nuestras acciones sean registradas y examinadas. Quizá sea porque no conocemos la magnitud que conlleva que personas exentas a nosotros y sin nuestro consentimiento puedan llegar a registrar nuestros movimientos, acceder a nuestras fotografías y contactos.

No todo es negativo

Aunque bien es cierto que no vamos a lograr impedir que nuestras acciones sean vigiladas, podemos tomar medidas para conseguir que no puedan controlar el 100% de nuestras actividades.

Como todo en la vida, lo bueno se encuentra en el equilibrio, por lo que el control no es algo negativo si se utiliza para nuestra seguridad. Una acción es óptima o nociva dependiendo de las manos que lo operen.