El mes pasado, el día 25 de Noviembre, fue el día internacional de la #Violencia de género. Seguro que no diré nada que ya no sepáis, pero quiero hablar sobre el tema bajo mi punto de vista. En España hubo en este último año alrededor de 57 homicidios a causa de la violencia machista, una cifra muy considerable, por no mencionar las innumerables denuncias que existen y las mujeres que deberían denunciar pero aún no lo hacen.

Pero siempre olvidan la otra parte, los hombres, hace poco leí un artículo en el que se informaba que en estos dos últimos años han fallecido 29 hombres a causa de la violencia hembrista. Rara vez dan prioridad a este tipo de noticias, ni tampoco hay suficientes recursos a los que puedan acudir a pedir ayuda y estoy segura de que si van a comisaría a poner una denuncia, no se les creería o puede que ni su propia familia o amigos les presten suficiente atención ya que nos han educado en una sociedad en la que está mal visto que los hombres lloren o expresen sus sentimientos.

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Puede que cualquiera de tu grupo de amigos o familia sea víctima y no os hayáis percatado porque se avergüenzan de lo que les está sucediendo.

Normalmente la víctima es protegida y a veces no del todo, cuando se tienen pruebas notables como un golpe o un corte reflejado en la piel, se echan las manos a la cabeza y la gente se indigna, pero pasan por alto otro tipo de agresión que puede ser más dañina que un hematoma... la violencia psicológica. Si observáis a algunas parejas podréis apreciar que esto ocurre muy a menudo y hay muchas maneras de manifestarlo; ya sea un insulto, ridiculizar a la pareja en público o privado con descalificaciones, la ignorancia o indiferencia, cualquier tipo de control que sobrepase la línea de la intimidad y espacio de la otra persona, amenazas o chantaje, separarle de sus seres más queridos hasta el punto de aislar, decidir siempre por los dos sin tener en cuenta la opinión de la pareja, prohibirle vestir de determinada manera...

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etc. Estas pequeñas acciones aparecen poco a poco hasta que se convierten en un círculo vicioso del que es muy difícil salir, destruyen la confianza y pasión de la pareja y lo que es peor, rompe en pedacitos el corazón de la víctima.

La mayoría de los consejos que puede dar cualquier persona ante esa situación es "denuncia" o "dejarlo será lo mejor", por supuesto que no les falta razón, pero para la víctima no es tan sencillo, es como un túnel sin salida ya que crea una dependencia emocional muy fuerte hacia el/la agresor/a e incluso sienten que son culpables y que algo habrán hecho mal.

El consejo que os daría, es que pidáis ayuda profesional, ellos/as os ofrecerían unas pautas para enriquecer vuestra autoestima y sentiros seguros/as, con fuerza para alejar de vuestras vidas eso que tanto os envenena. Una pareja se tiene para disfrutar y compartir sueños, no para que nadie arrebate una parte de ti. No viváis en la esclavitud por mucho que el sentimiento os ate, ser dueños de vuestras vidas.

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#15M #Derechos Humanos