“…Quizá mi única noción de patria sea esta urgencia de decir Nosotros quizá mi única noción de patria sea este regreso al propio desconcierto.” Es uno de los versos de Mario Benedetti en su poema Noción de Patria, en ese verso se puede observar la necesidad de sentirse perteneciente al mundo, no solo a un espacio limitado, como lo afirma en otro verso del poema citado “siento que algo me cerca y me oprime”, se percibe esa penuria de mundialización, señalado por Morín (2006): “como fase actual de la era planetaria” (p. 233). De allí, la movilización de inmigrantes a conocer y explorar otros mundos. No solo, por la parquedad de sobrevivir, sino por explorar, buscar un más allá.

Anuncios
Anuncios

De igual manera, en canciones encontramos esa identidad con el Planeta y los elementos que lo conforman. Entre ellos, una canción popular venezolana, como es: Alma Llanera, cuya música fue compuesta por Pedro Elías Gutiérrez basada en un texto de Rafael Bolívar Coronado, la cual expresa esa #identidad terrena, esa visión integradora del mundo. “Yo nací en esta ribera del Arauca vibrador, soy hermano de la espuma, de las garzas, de las rosas, soy hermano de la espuma, de las garzas, de las rosas, y del sol, y del sol”. Sin embargo, después de cantar la canción, recitar un poema, la cotidianidad del ser humano, contradice, lo expresado con palabras emotivas, siendo nublado por una actitud antropocéntrica, que pone en riesgo la sostenibilidad y sustentabilidad del Planeta.

Anuncios

Es relevante señalar, en las escuelas, los docentes desarrollan actividades, con los niños relacionados con el ambiente; canciones, escriben versos, poemas, cuentos, elaboran dibujos. Todo adulto, que haya transitado este camino escolar, debe recordar alguno de estos eventos. Entre ellos, cantar el himno al árbol; en Venezuela, escrito por Alfredo Pietri, música: Miguel Ángel Granado, el Coro: “Al árbol debemos solícito amor, jamás olvidemos que es obra de Dios”. En el caso de Colombia, “Cantemos al árbol que voy a plantar. ¡Si Dios lo protege del hombre y del viento, salud riqueza dará!”. En ambos himnos, se puede apreciar el amor y respeto hacia la naturaleza.

Ahora bien, es imprescindible, la presente interrogante. ¿Son suficientes estos hechos? ¿Es necesario que el niño, cuando se retire de la escuela, en el plano familiar, social, observé, actitudes, altruistas con la naturaleza, con otros seres humanos?

En otros ámbitos educativos se pueden apreciar actividades ambientalistas.

Anuncios

Se han creado fundaciones sin fines de lucro, en este orden de ideas, es importante preguntarse, ¿serán suficientes? Atendiendo a estas consideraciones, Morín (2000), señala: “Lo que agrava la dificultad de conocer nuestro Mundo, es el modo de pensamiento, que ha atrofiado en nosotros, en vez de desarrollarla, la aptitud de contextualizar y globalizar mientras que la exigencia de la era planetaria es pensar la globalidad, la relación todo-partes, su multidimensionalidad, su complejidad.” (p. 68). Por lo tanto, la educación, la sociedad, la familia, requieren una reforma del pensamiento, según el autor citado.

Como educadores, individuos, sociedad y especie, tenemos la responsabilidad, así como, el compromiso a brindarle un legado de conciencia planetaria a las próximas generaciones. Lo contrario, ocasionara tantas dificultades que, ellos cuando hagan referencia a la naturaleza, será observando obras de pintores paisajistas como: Manuel Benedito Vives, Armando Reverón, Miguel Antonio Smith Irisarri, entre otros. #enseñar #nuevas generaciones