#Fidel Castro (un idealista), el hombre que junto a Ernesto "Che" Guevara y el pueblo campesino de Cuba de fines de los años 60, libraron a la isla de la dictadura de Batista, ha dicho adiós al mundo de los vivientes. Como tantos otros personajes de la historia, el líder de la revolución cubana genera consensos y disidencias en la forma en que llevó a cabo el pensamiento socialista para su país.

Anuncios

Del discurso a la práctica, llevar a cabo una revolución social armada contra una cruenta dictadura, ¿se justifica?. La dictadura implica violencia, muertes, coerción y por sobre todo la limitación total de las libertades individuales y colectivas.

Anuncios

Me parece que todos condenamos el actuar de un régimen con esas características. Ahora bien, una revolución armada, ¿no es también algo similar? Las bases de la misma tal vez hayan tenido un propósito noble y justo de sacar al pueblo del sufrimiento y penurias de lo que significa estar bajo una dictadura, pero un alzamiento armado, ¿no es acaso la imposición forzada de una ideología determinada? Sea cual sea el motivo de ésta y por muy loables que sean sus objetivos, ¿no se cae, erróneamente, en lo mismo de antes?

La revolución violenta, por su propia naturaleza, es en sí misma antidemocrática, al igual que una dictadura. Es un asunto muy complejo, porque si hay un país completo sufriendo y hay quienes desean sacarle de ese estado, claro, el único medio de afrontar aquello pareciera ser por las armas. Porque el diálogo en dictadura no existe, ni mucho menos los consensos. Entonces, ¿qué hacer? Entre los muchos tópicos que genera debaten sobre lo que ocurrió en Cuba (La Isla) para el año 1959 es cómo mantener la revolución y la liberación de la dictadura sin tropezarse con la misma piedra de la violencia.

Anuncios

Es una contradicción, pero la política y causas sociales están llenas de eso.

Creo que un modo de hacer esto, de medidas radicales, pero sin violencia armada, es lo que intentó hacer la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile. Un intento de "vía pacífica al socialismo", utilizando los canales democráticos para lograr llegar a una sociedad de bienestar. En las revoluciones siempre habrá costes, es imposible que no. Y es difícil pensar en la moral y la ética cuando se sabe que morirá gente, la medición de estos factores es lo importante. Ser consecuente no implica llevar totalmente a cabo lo que uno cree que es correcto, porque hasta eso puede acabar mal. Tener un equilibrio entre el discurso y la práctica, más aún cuando hay un país completo involucrado, como lo es realizar una revolución, es lo difícil.