El dibujo realizado al carboncillo conocido como la “Mona Vanna” fue catalogado como una copia realizada por alguien del taller del florentino... hasta ahora, cuando ha salido a la luz una investigación que permite sacar una conclusión sorprendente: El dibujo es obra de Leonardo Da Vinci, al menos en parte, afirma Mathieu Deldicque, uno de los expertos que estudian el dibujo.

Parecidos razonables

El análisis ha servido para descubrir que se trata de un boceto previo datado entre el siglo XV y XVI, un trabajo preparatorio para una pintura al óleo, confirma Deldicque, puesto que el carboncillo presenta una serie de pequeños agujeros alrededor de la figura, que se corresponden exactamente las manos y el cuerpo de de la Mona Lisa con la misma relación de tamaño.

Existen más de cincuenta Mona Lisas en el mundo, una de ellas en el Museo del Prado procedente del taller de Da Vinci que, al igual que el boceto, se creía una copia posterior; pero al menos dos versiones de Mona Lisa fueron debidas a la mano del divino Leonardo, una de ellas en el Museo del Louvre y la otra se encuentra el Londres, esta segunda versión contiene huellas dactilares idénticas a las encontradas en otros cuadros de Leonardo, reveladas gracias al método de la fotografía microscópica, ya que Leonardo utilizaba el dedo derecho en la pintura fresca para difuminar el paisaje que le da ese aire tan misterioso a la Gioconda, junto a su misteriosa sonrisa.

Recientemente se hallaron números y letras en la Mona Lisa, utilizando imágenes de alta resolución, que revelaron imágenes ocultas mediante la cámara espectral, por lo que el misterio de la pintura de Da Vinci continúa en espera de que alguien lo resuelva.

El boceto descubierto puede ser decisivo, ya que algunos piensan que se trata de un cuadro inspirado en el joven discípulo y compañero de Leonardo, Salai, con el que guarda cierto parecido según una retrato del propio Leonardo, así también en el San Juan Bautista de sonrisa socarrona, lo cual confirma un gusto andrógino en representaciones de mujeres, tal es el caso de Miguel Ángel, otro gran manierista del Renacimiento, como puede apreciarse en los hombros y brazos desnudos de este boceto giocondiano.

Leonardo poseía una de las mentes más extraordinarias que han existido, se sabe que escribió notas encriptadas en sus cuadernos para ocultar mensajes y los pintores manieristas solían hacer lo mismo en sus pinturas, utilizando diversas y complejas técnicas, el ejemplo conocido más irreverente es una velada crítica a la inmaculada concepción en la segunda versión de “La Virgen de las Rocas”, donde se aprecia un enorme falo de piedra sobre la cabeza de la Virgen.

Uno de sus primeros biógrafos lo calificó como un hereje que no creía un ninguna religión. Resulta compresible que los investigadores modernos empiecen a mirar ahora sus obras con lupa, esperando desvelar todos sus secretos.