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Si todavía no se ha olvidado el repentino escándalo de Bernardo Bertolucci y algo que hizo durante el rodaje de “El último tango en Paris” a una de sus actrices, pues ahora, con lo “políticamente correcto”, parece que entramos en un revisionismo de la vida de grandes artistas, y así glorificarlos o condenarlos, aunque su vida fuera lo contrario.

Teniendo en cuenta las costumbres actuales, que juzgan y condenan cosas que antes se aceptaban, por la lógica evolución de la Humanidad, a muchos sorprenden las quejas que vamos a contar.

Si hubo quejas por que Albert Boadella readaptó la ópera “Don Carlo” de Verdi a su gusto, convirtiendo al malvado Rey Felipe II de la función en un Michael Landon del siglo XVI, ahora hay algunas quejas en Francia por el estreno de “Gauguin”, basada en la vida del gran pintor al establecerse en Tahití en 1891.

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El cine francés muestra a sus artistas sin prejuicios morales

La película, al igual que la reciente “Renoir”, muestra al artista sin prejuicios morales y sin juzgar su conducta ni la de los demás personajes. Si “Renoir” mostraba al pintor como un viejo verde rodeado de un harén compuesto por sus antiguas modelos, “Rodin” al escultor tan pétreo y frío con las mujeres como sus esculturas o “Cézanne y yo” presentaba a éste último como un artista extravagante, chulesco y ansioso por llamar la atención, “Gauguin” cuenta la vida del protagonista en aquellos parajes exóticos, sin ocultar que padecía sífilis, y aun así, se acostó con varias chicas tahitianas, pese a lo peligrosa que era dicha enfermedad en la época.

La polémica, sin embargo, ha sido un artículo de la revista Jeune Afrique, ilustrado por la imagen de uno de los cuadros más famosos de Gauguin, el de una chica tahitiana posando desnuda, y un titular tremendista: “La pedofilia es menos grave en los trópicos”. El articulista mezcla la vida del artista con los abusos colonialistas franceses de siempre.

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Empieza comentando una escena con la chica bailando en top-less, a la luz de la luna, una danza tahitiana, y luego con que Gauguin (Vincent Cassel) y ella aparezcan en tórridas escenas de amor y de #Sexo, obsesionado con lo que él quiere denunciar, como si Gauguin hubiera sido un señor colonial dictatorial, cuando vivió en las islas como un pobre. “Gauguin, un colonialista que no es visto [en la película] como tal”, lamenta el articulista. Y que no se imagina a él con una chica tan joven en la Bretaña francesa, ni siquiera bailando ella en top-less a la luz de la luna.

Quitando esto, las críticas han sido buenas, aunque hay que verla como lo que es, un drama romántico y según lo que se sentía en su tiempo, incluyendo las costumbres tahitianas de finales del siglo XIX, lejos de prejuicios morales. Y ha tenido halagos del público la interpretación de Vincent Cassel.

En Twitter soltaron su bilis contra Gauguin y su memoria

Pero en Twitter, algunos quisieron soltar su bilis contra Gauguin, maldiciendo al #Cine francés “que convierte en héroes románticos a personajes repugnantes”, como si desearan que se pareciera al cine americano, cuando éste glorificaba a personajes “ejemplares” y todavía la gente creía en ellos.

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Otro llegó a compararlo con Polanski, en otra más de la montaña de reproches contra alguien que lleva muerto 114 años y está enterrado a 20.000 kms. de Francia, cuyas cosas tremendas en vida quedaron de lado y queda su impresionante obra pictórica. #Pintura