Del 22 al 26 de agosto se celebró en la ciudad de Colonia, la Gamescom 2017. Sus cifras este año fueron de récord, más de 350.000 visitantes procedentes de 106 países, 30.700 profesionales acreditados y variedad de stands, convierten esta feria, en el referente europeo en lo que a videojuegos y avances tecnológicos [VIDEO] se refiere. Desde que comenzará en al año 2009, no ha dejado de crecer. La propia canciller alemana, Angela Merkel, ha acudido este año a su inauguración.

Y es que, es un hecho innegable que la industria de los videojuegos tiene un impacto cada vez mayor, en cuanto a la economía se refiere. Solo un dato, en el año 2015 la industria de los videojuegos facturó en España 1083 millones de euros, según la Asociación Española de Videojuegos (casi el doble que el cine).

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Estamos hablando de un auténtico fenómeno cultural, que surgió allá por los años 80 con el boom de los primeros ordenadores personales [VIDEO], y ha ido desarrollándose al mismo ritmo vertiginoso que estos. Pero estamos hablando de mucho más, estamos hablando de #Arte.

La consideración de los videojuegos como arte

Aunque a estas alturas para muchos la discusión de si los videojuegos son arte puede ser una cuestión baladí, todavía hay quien lo pone en duda y los considera un mero entretenimiento para niños. El reconocido crítico de cine Rogert Ebert, fallecido en abril de 2013, mantenía que los videojuegos nunca serán arte porque no enriquecen nuestras vidas, dependen siempre de la victoria o la derrota y porque el jugador siempre tiene el control. Argumentos todos que la propia evolución de los juegos ha logrado superar, demostrando que hay juegos enriquecedores, que a veces lo que importa es el viaje y no la victoria y que por mucho que el jugador decida sus opciones es el creador es que da vida a la historia.

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Recordemos que la batalla para conseguir que se considerada arte al cine no fue fácil. Afortunadamente a lo largo del siglo XX se fueron ampliando las miras, y a las seis artes establecidas por los griegos se añadieron la fotografía, el cómic y el cine. En pleno s. XXI los videojuegos pueden ser considerados el décimo arte . En pleno s. XXI los videojuegos pueden ser considerados el décimo arte

Videojuegos en Museos

El prestigioso Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) fue uno de los primeros en incluir dentro de la categoría artística a los videojuegos, lo hicieron con una sala permanente en la que se muestran 22 juegos, desde el mítico ping pong, el primer #videojuego de la historia, que hoy podría ser considerado como arte minimalista, hasta el Minecraf, el Space Invaders etc.

Pero no es el único, aquí en España, el Museo Thyssen Bornemisza en colaboración con Gammera Nest, ha desarrollado Nubla, un precioso videojuego que pone directamente en comunicación el mundo del arte con los videojuegos.

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Se trata de un proyecto educativo, el protagonista es un personaje que vive dentro de los cuadros del Museo Thyssen, a través de diferentes puzles recorremos escenarios que en realidad son recreaciones de obras de arte.

Los videojuegos y el cine

Crear un videojuego es un proceso que tiene muchas similitudes con la creación de una película, especialmente desde que hay películas que se realizan de manera digital íntegramente, sus caminos están claramente entrelazados (Toy Story en 1995 fue la primera película creada íntegramente por ordenador). Ambos precisan de un guion, cuentan con un diseño estético que ha de ser coherente, precisan de una fotografía adecuada y de una banda sonora.

Pero los videojuegos cuentan con algo que los acerca más a lo que podríamos considerar como un arte total, son capaces de otorgarle al jugador la capacidad de elegir, la libertad de actuación dentro del escenario que se nos propone nos lleva un grado más allá.

No existe una definición unívoca de arte, pero si dos premisas el arte es un diálogo entre dos, el artista y el espectador, que mejor opción pues que permitir que el espectador pueda elegir cómo dialogar con el creador como hacen los videojuego. La segunda premisa es que el arte es emoción, una especie de chispa espiritual que consigue despertar esa comunicación, y que mayor emoción que la de sentir que estás viviendo una experiencia real.

Además, el juego es uno de los lenguajes más potentes que existen, ponerte en la piel de un personaje, vivir su historia, tomar decisiones en el marco de un mundo inventado que se convierte en realidad, conversar, compartir, matar, amar…Todo es posible en el arte