Todos sabemos que las muñecas Barbies tienen sus melenas rubias, ojos azules, piernas largas con tacones, largas pestañas, labios carnosos, cinturas de avispa. Estos son sólo algunos de los atributos que copian las mujeres que desean ser una Barbie Humana.

Esta #Moda de querer parecerse como la muñeca más famosa del mundo viene de larga data, pero es ahora cuanto más se impone y se extiende en las redes sociales.

Mujeres de todo el mundo, se han gastado una fortuna queriéndose parecer a esta muñeca, maquillándose, peinándose y vistiéndose igual. Tal es la locura de estas adictas, que no miden las consecuencias a posteriori.

Anuncios
Anuncios

Parece ser un fenómeno propio de las adolescentes que no tienen personalidad y lo lógico es pensar que en algún momento de su vida cuando crezcan y maduren, dejen de hacer esta barbarie de deformarse totalmente por querer ser una muñeca porque pierden toda noción real de lo que es su propio cuerpo.

Mujeres que no tienen personalidad

Para la psicóloga Ana Ferrari, nos comenta que el hecho de que se fijen en una muñeca habla de un carácter en la que se desea ser niña siempre con una mentalidad infantil en su pensamiento y en su imaginación que pareciera no conocer límites entre fantasía y lo real.

Las niñas-adolescentes, que copian el patrón de mujer que nos venden los medios y la publicidad son tan solo una ilusión óptica, pero no de una realidad. En este caso es una muñeca, que es atractiva pero con un modelo físico que no es el real porque tiene 40 cm de cintura, 90 cm de caderas y 135 cm de pecho, nadie real podría tener esas medidas principalmente en la cintura.

Anuncios

A parte de los trastornos alimentarios que se puede provocar para ser delgada como la muñeca Barbie en cuestión, hay que enseñar y hacerles entender que esta patología de querer ser una Barbie no es sana ni recomendable.

Es verdad, que ante la publicidad, el marketing que se realiza sólo se pretende vender productos, pero no para que nos parezcamos a ellas, cabe recordar que es tan solo un juguete, no un modelo para que una niña-adolescente sea físicamente como una Barbie.