Un crash test consiste básicamente en un procedimiento que realizan las marcas de coches para comprobar el comportamiento que tendrá un vehículo en caso de accidente. Estas pruebas ayudan a las compañías a indicar a los consumidores que vehículos son aquellos más seguros.

Todo esto se remonta a 1869 cuando Mary Ward fue la primera víctima mortal de un accidente de #Tráfico, en los primeros vehículos de vapor. Este suceso fue tomado como señal para la industria, dándonos a entender que los coches podrían suponer un riesgo para los ocupantes del vehículo, siendo el inicio primitivo de los crash test ya que debíamos conocer como sucedían los #Accidentes y como se podía reducir los daños ocasionados.

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Esto fue haciéndose cada vez más popular cuando el uso de los coches fue masivo, que nos dio un gran avance económico pero también trajo consigo unas consecuencias muy poco deseables. Hasta que en 1930 la cifra de mortalidad en accidentes viales hizo necesario que nos diéramos cuenta de lo peligroso y dañino que podrían ser los automóviles.

En 1950 la compañía Alderson Research Laboratories y Sierra Engineering desarrollaron lo que hoy en día conocemos como dummy, un muñeco que trataba de emular el cuerpo humano usado previamente para cohetes y aviones, que paso al mundo automovilista para realizar pruebas de choque.

Antes de la llegada de los conocidos dummies, se usaban cadáveres humanos envueltos en vendas, algo que resultaba muy desagradable.

Actualmente los crash test son pruebas sofisticadas que nos permiten ver el comportamiento de un vehículo a un choque, se realizan en salas con una gran iluminación (Capaz de llegar a 80.000 lux) y con cámaras que permiten una grabación de hasta 1000 fotogramas por segundo, permitiendo la reproducción en cámara lenta para la realización de un mejor análisis.

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Los choques que se prueban son de todos los tipos, desde choques frontales hasta pruebas de vuelco, aunque esto también varía según el fabricante.

Un vehiculo para superar un crash teste debe de cumplir los siguientes requisitos:

  1. Durante el choque, las puertas no se deben abrir por sí solas, ya que forman parte de la estructura de protección principal del vehículo. Sí que se permite, en cambio, que se fracturen los cristales, aunque se evalúa la proyección de vidrios hacia el interior del habitáculo.
  2. Tras el choque, al menos una de las puertas se debe poder abrir sin la ayuda de herramientas.
  3. Bajo el vehículo no debe apreciarse pérdida de combustible.
  4. La posición en la que quedan los dummies y los daños registrados gracias a sus múltiples sensores son vitales para evaluar el resultado de la prueba.
  5. En el interior del vehículo se examinan los restos de componentes y las piezas que se puedan haber deslizado o desprendido y que puedan causar daños a los ocupantes. Un punto clave es la medición del posible desplazamiento de los asientos durante la prueba.
  6. En un impacto trasero, el maletero no puede introducirse en el habitáculo.

Aunque actualmente también se considera la posibilidad de realizar estos crash test con simulaciones virtuales que permiten simular, modificar y repetir los crash test a gusto sin necesidad de destrozar un coche, pero cualquier fallo en la simulación podría ser mortal, asi que la prueba irrefutable para un crash test es realizarlo con coches de verdad.

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#Automovilismo